Todavía
recuerdo la reacción de mi abuela cuando uno de mis primos anunció que su
polola había quedado embarazada, ella estaba molesta y un tanto indignada, tal
vez porque todos sabíamos que mi primo no estaba listo para ser padre, sobre
todo con su actitud inmadura y despreocupada. Además en ese entonces su polola
tenía 16 años de edad.
Ningún
miembro de la familia conocía personalmente a su polola, por lo que mi abuela
le exigió a mi primo que la presentará apropiadamente, ya que todo indicaba que
iba a ser un nuevo miembro de la familia. Sin embargo lo primero que hizo mi
abuela al ver a la chica fue culparla de todo lo que había ocurrido, pues según
ella es deber de la mujer tomar medidas para evitar un embarazo, por ende la
chica pudo haber evitado todo esto si no fuera por su irresponsabilidad. Yo había
observado toda la escena y sin duda estaba de acuerdo con mi abuela en el
sentido de que la chica precisamente había sido irresponsable, pero no esperaba
que mi abuela dejara de lado la irresponsabilidad de mi primo, y cuando le
pregunté al respecto ella simplemente dijo que mi primo no tenía la culpa de
nada, que al fin y al cabo él era hombre y no tenía la necesidad de cuidarse en
ese aspecto. De esta manera toda la culpabilidad cayó en su polola por ser ella
la mujer que no se hizo cargo de proteger su propio cuerpo, eso según mi abuela
por supuesto.
Actualmente
el hijo de mi primo tiene seis años y es lamentable presenciar cómo el niño es
descuidado por la falta de responsabilidad de su padre, quien se dedica
exclusivamente a pasarla bien en cada fiesta que tiene la oportunidad de ir. La madre del niño trabaja todos los días, por lo
que naturalmente tiene que dejarlo a cargo de diferentes personas todos los
días, porque mi primo se rehúsa a cuidar a su hijo reclamando de que no tiene
tiempo para él cuando en realidad simplemente no quiere hacerlo, todos en la
familia sabemos eso y cuando alguien le pregunta por qué no hace su deber como
padre él dice que su – ahora – ex polola tiene que hacerse cargo de esas cosas,
porque ese es el deber de la madre dice él. Y claro, mi abuela apoya a su nieto
al cien por ciento, y no es de extrañar realmente pues ella misma fue quien crió
a mi primo como si fuera uno más de sus hijos.
Yukina
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