23 de marzo de 2016

Hilo, Sexismo y Aguja.

Siempre pensé que mamá nos enseñaba todo a todos por igual, que mis hermanos y yo éramos igual de capaces de realizar ciertas cosas. Pero a medida que crecíamos me  fui dando cuenta que aquellas cosas las cuales podíamos o no podíamos hacer iban cambiando, las reglas no eran las mismas para mis hermanos que para mí.
La sospecha comenzó el día en que mi hermano mayor le pidió a mamá que le ayudara a coser un pantalón, un jeans. Por su parte, ella acepta ayudarlo. Cuento corto,  mama muy gentilmente cose el pantalón, el jeans quedo estupendo y mi hermano se veía  mejor que Jesús.
Tiempo después, en algún comercio informal de Santiago compre un jeans. El jeans me quedaba algo ancho, pero  estaba convencida a comprarlo, sabía que después podía ajustarlo más a mi talla y que no sería para nada difícil, ya que yo sabía coser, o al menos lo básico.  Al intentar coser el jeans me di cuenta de que no era tan fácil como pensaba. Afortunadamente recordé que  mamá cose como una experta y decidí pedirle ayuda.
Me dirigí donde mi mama y mis sospechas se hicieron reales, las cosas ya no estaban funcionando igual para ellos que para mí.
Todo quedó en evidencia cuando fui donde mamá, tal y como lo había hecho mi hermano. Llevaba las agujas listas con el hilo enhebrado a la espera de poder ponerme el jeans y  salir a pasear, pero la respuesta fue un: “No”. Así, tal cual. “No, tu eres mujer y a esta edad ya deberías saber coser y bordar, tus hermanos son hombres, no saben coser, pero tu deberías saber”. Simplemente quede “plop”, sencillamente por ser hombres tenían justificación para no saber coser y podían recibir la ayuda, mientras que yo por ser mujer debía recibir el castigo y la frustración de tal vez ser una “mala mujer” que no sabe coser.
Así fue como comenzó una gran lista de cosas que yo tenía que saber y debería saber, por el simple hecho de ser mujer. A diferencia de mis hermanos, quienes debían hacer “cosas de hombre”, entre las cuales no estaba saber coser, cocinar, lavar la loza o lavar ropa. Labores para la mujer y labores para el hombre. Tal vez mamá nunca se dio cuenta de que lo que hacía era reproducir prácticas sexistas, no se dio cuenta de que a medida de cada puntada que daba bordaba un poco de sexismo en nosotros.


                                                          Elba Lazo.

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