Siempre pensé que mamá nos enseñaba todo a todos por igual, que mis
hermanos y yo éramos igual de capaces de realizar ciertas cosas. Pero a medida
que crecíamos me fui dando cuenta que
aquellas cosas las cuales podíamos o no podíamos hacer iban cambiando, las
reglas no eran las mismas para mis hermanos que para mí.
La sospecha comenzó el día en que mi hermano mayor le pidió a mamá que
le ayudara a coser un pantalón, un jeans. Por su parte, ella acepta ayudarlo. Cuento
corto, mama muy gentilmente cose el pantalón,
el jeans quedo estupendo y mi hermano se veía mejor que Jesús.
Tiempo después, en algún comercio informal de Santiago compre un jeans. El
jeans me quedaba algo ancho, pero estaba
convencida a comprarlo, sabía que después podía ajustarlo más a mi talla y que
no sería para nada difícil, ya que yo sabía coser, o al menos lo básico. Al intentar coser el jeans me di cuenta de
que no era tan fácil como pensaba. Afortunadamente recordé que mamá cose como una experta y decidí pedirle
ayuda.
Me dirigí donde mi mama y mis sospechas se hicieron reales, las cosas ya
no estaban funcionando igual para ellos que para mí.
Todo quedó en evidencia cuando fui donde mamá, tal y como lo había hecho
mi hermano. Llevaba las agujas listas con el hilo enhebrado a la espera de
poder ponerme el jeans y salir a pasear,
pero la respuesta fue un: “No”. Así, tal cual. “No, tu eres mujer y a esta edad
ya deberías saber coser y bordar, tus hermanos son hombres, no saben coser,
pero tu deberías saber”. Simplemente quede “plop”, sencillamente por ser
hombres tenían justificación para no saber coser y podían recibir la ayuda,
mientras que yo por ser mujer debía recibir el castigo y la frustración de tal
vez ser una “mala mujer” que no sabe coser.
Así fue como comenzó una gran lista de cosas que yo tenía que saber y debería
saber, por el simple hecho de ser mujer. A diferencia de mis hermanos, quienes debían
hacer “cosas de hombre”, entre las cuales no estaba saber coser, cocinar, lavar
la loza o lavar ropa. Labores para la mujer y labores para el hombre. Tal vez mamá
nunca se dio cuenta de que lo que hacía era reproducir prácticas sexistas, no
se dio cuenta de que a medida de cada puntada que daba bordaba un poco de
sexismo en nosotros.
Elba Lazo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario