23 de marzo de 2016

La familia es la familia


El año pasado pasé por una situación muy complicada en mi vida que me sumergió en un abismo corto, pero muy intenso. En esa época mi  primo de mi misma edad, que me ve como su hermana,  intentaba consolarme no dejándome sola ni por un segundo y dejándome a la vez entremedio de él y su novia, una novia que siempre me ha caído muy bien pero que habitualmente discute con mi primo y viceversa. Quizás por mi estado “depresivo” me dañaban demasiado sus discusiones, además empecé a notar en mi primo ciertos comportamientos obsesivos y alterados así que decidí alejarme de ellos.
Pasaron un par de meses, salí del abismo y, aunque nunca lo esperé conocí a alguien y empezamos una relación de una complicidad muy pocas vista, a mi novio lo invité a conocer a mi familia (cosa que nunca antes había hecho) y así fue como conoció a este primo.
Recuerdo que en su primera visita salimos a caminar, estábamos en eso cuando mi primo comienza a decirle a mi novio que es primera vez que yo traía a alguien y que esto le había sorprendido, que él debía valorar eso porque había pocas mujeres como yo actualmente.
No sé a qué se refería con “mujeres actualmente”, siguiendo el hilo de la conversación me lo dejó mucho más en claro;
-Una mujer debe ser como mi novia.  Señorita, bonita, educada, que no ande leseando, que me respete, y que se dé a respetar. Yo sé que la carne es débil pero no la engañaría con cualquiera que se me cruzara por la calle, yo la valoro.
Mi novio en esto le contesta:
-Yo no estoy de acuerdo contigo, si tú dices que la amas y que la valoras no pensarías en engañarla con ninguna mujer.
La conversación cambió de rumbo después de esto.
Las visitas de mi novio se hicieron habituales, así como las salidas con mi primo y su novia. Mi primo constantemente nos miraba y se quejaba de algún acercamiento de nosotros por pequeño que fuese como algo “indecente”. Cada vez que conversábamos mi  primo me decía lo rápido que íbamos con mi novio, de que no le podía dar de todo en bandeja porque él después si es que llegásemos a terminar, (dando por hecho que terminaríamos), se iba a referir a mi como “una chica fácil” y que debía respetarme a mí misma como mujer. Por otro lado él seguía discutiendo con su novia, no la dejaba (no la deja) usar shorts, ir a la piscina ni conmigo, ni con mis otros primos ni con amigos, se queja de que usa calzas, la hace usar poleras largas que le tapen el trasero y si es que se maquilla mucho o viste con ropa “provocativa” según él, es porque a ella igual le gusta el leseo. Cómo verán mi primo es el típico machista y su novia la típica sumisa que agacha la cabeza ante todo, así que intenté como pude dar cuenta a mi primo de su error, empecé a discutir seguido con él para defenderla a ella y de paso defenderme a mí de lo estúpido que sonaba cada vez que abría la boca. Un día discutimos fuertemente y dejamos de hablar, hace poco me dejó un mensaje en mi Facebook pidiéndome que no fuese tonta, que no dejara ir una amistad por un simple pololeo y que la familia es la familia. Aún no le contesto.


 -Olimpia de Gouges

No hay comentarios:

Publicar un comentario