El martes es el día sagrado más especial en la semana, “el martes de
cancha”. Todos los martes de todo el año nos juntamos trece amigos y jugamos “baby”,
este es el día en que sólo nos juntamos hombres. El encargado de cuidar y
mantener la cancha es un viejito, de unos ochenta años apodado Tata Lato, este al
terminar los partidos llega para cobrar el dinero de la cancha, dar agua y
hablar una que otra cosa. Este martes fue distinto, en primer lugar perdimos y fuí
con una mochila distinta a la que utilizo habitualmente para llevar la ropa de
cambio, la mochila era de un rosado pálido con líneas aleatorias en color morado
y amarillo.
Tato Lato vio la mochila y se indigno, él hizo un gesto que jamás pensé
que haría, me insulto con variados improperios y me dijo: “Little Princess eres
una niñita, las homosexuales usan rosado, nosotros usamos colores de hombre”. Automáticamente
pensé que esto era un acto de sexismo evidente, me pregunto el porqué utilizar
colores como el rosado, verde claro, morado, amarillo… es para un hombre de
football tan terrible, tan terrible como para insultarme y decirme que era
homosexual, siendo como primer problema sexista el pensar que los homosexuales son
mujeres, siendo este una forma de amar y relacionarse distinta a las dos formas
moralmente aceptadas por la Iglesia. En segundo, lugar que en su mundo
habitual, el football, esos colores y muchos otros están presentes activamente.
Ese mismo día tres amigos tenían zapatos fucsias, otros con poleras rosadas en
tonos pastel, medias con detalles morados y amarillos. Lo extraño era que cualquier
implemento para jugar football, era aceptable que fuera de unos de estos
colores, ya que son para jugar, pero la mochila no para él la mochila debía ser
de un color de hombre.
Quizás pueda ser aceptable en él este comportamiento para una persona de
ochenta años, puesto que ha tenido una vida con valores muy distintos a los
míos, generalmente machista. Lo más raro fue la discusión diminuta que se
produjo luego de su comentario, algunos de los jóvenes me molestaron en compañía
del Tata, otros en cambio salieron a la defensa, ya que se sintieron
indirectamente insultados.
Para mí no existe un problema con utilizar estos colores, si bien no
utilizo poleras, ni pantalones de estos colores. El color de la ropa no define
quien eres, ni tu condición sexual, utilizar rosado no te hace ni menos, ni más
hombre.
Little Princess
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