23 de marzo de 2016

La Mochila Rosada.




El martes es el día sagrado más especial en la semana, “el martes de cancha”. Todos los martes de todo el año nos juntamos trece amigos y jugamos “baby”, este es el día en que sólo nos juntamos hombres. El encargado de cuidar y mantener la cancha es un viejito, de unos ochenta años apodado Tata Lato, este al terminar los partidos llega para cobrar el dinero de la cancha, dar agua y hablar una que otra cosa. Este martes fue distinto, en primer lugar perdimos y fuí con una mochila distinta a la que utilizo habitualmente para llevar la ropa de cambio, la mochila era de un rosado pálido con líneas aleatorias en color morado y amarillo.
Tato Lato vio la mochila y se indigno, él hizo un gesto que jamás pensé que haría, me insulto con variados improperios y me dijo: “Little Princess eres una niñita, las homosexuales usan rosado, nosotros usamos colores de hombre”. Automáticamente pensé que esto era un acto de sexismo evidente, me pregunto el porqué utilizar colores como el rosado, verde claro, morado, amarillo… es para un hombre de football tan terrible, tan terrible como para insultarme y decirme que era homosexual, siendo como primer problema sexista el pensar que los homosexuales son mujeres, siendo este una forma de amar y relacionarse distinta a las dos formas moralmente aceptadas por la Iglesia. En segundo, lugar que en su mundo habitual, el football, esos colores y muchos otros están presentes activamente. Ese mismo día tres amigos tenían zapatos fucsias, otros con poleras rosadas en tonos pastel, medias con detalles morados y amarillos. Lo extraño era que cualquier implemento para jugar football, era aceptable que fuera de unos de estos colores, ya que son para jugar, pero la mochila no para él la mochila debía ser de un color de hombre.
Quizás pueda ser aceptable en él este comportamiento para una persona de ochenta años, puesto que ha tenido una vida con valores muy distintos a los míos, generalmente machista. Lo más raro fue la discusión diminuta que se produjo luego de su comentario, algunos de los jóvenes me molestaron en compañía del Tata, otros en cambio salieron a la defensa, ya que se sintieron indirectamente insultados.
Para mí no existe un problema con utilizar estos colores, si bien no utilizo poleras, ni pantalones de estos colores. El color de la ropa no define quien eres, ni tu condición sexual, utilizar rosado no te hace ni menos, ni más hombre.

Little Princess

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