23 de marzo de 2016

División sexual de las prácticas

Hace un par de días me encontraba viajando en el Transantiago hacia mi casa, el bus iba bastante lleno de gente –como es de costumbre– y yo iba parado frente a la puerta de salida principal (la que está ubicada al medio del bus). En un momento del viaje, una señora que iba viajando con su hijo, el cual estaba en un coche, presiona el timbre para solicitar la parada. Yo bajé del bus para dejarla pasar con el choche, a lo que la señora me pide amablemente ayuda para con el coche. La ayudo a bajarlo y vuelvo a subir al bus, para cuando ya vuelve a seguir el recorrido, no puedo evitar escuchar una conversación que estaba teniendo una pareja –heterosexual– joven que estaba detrás de mí.

La conversación era concerniente a la señora y el coche ya que la joven le decía al joven que un día iban a estar así, en esa misma situación y que él tenía que ayudarla con el coche, a lo que el joven le responde que ella va a tener que ayudarle con el coche ya que, según él, no tenía problema con andar con su hijo en coche y se podía dedicar a la crianza de su hijo tanto como ello. Tras esto, la joven comienza a argumentar que ese es el trabajo y deber de la mujer, que un hombre no puede ser visto haciendo cosas de madre ya que pensarían que es “maricón” y una serie de ideas sobre las prácticas que deben y no deben hacer hombres y mujeres. El joven la acusó de tener una “mente cerrada” y de ser machista. Y así siguió la discusión entre la pareja hasta que tuve que bajarme unos cuantos paraderos después, no sin quedar pensando en aquella discusión por unos días.
 Outis.

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