El otro día estábamos
con mi hermano y un amigo de él en la cocina, acabábamos de tomar once y estábamos conversando. Mientras ellos
estaban sentados yo lavaba el sartén con el que mi hermano había cocinado (él que cocina no lava,
aunque cada uno lava su taza y servicios).
Dentro de todas las
conversaciones triviales sobre música, juegos y series el amigo de mi hermano se
puso a hablar de lo ocupado que iba a estar durante el semestre porque se había
inscrito como ayudante para un ramo difícil,-¡Que genial!- Le dije- yo también
quería ser ayudante de algún ramo pero no pude por… mi hermano me interrumpió y
me dijo -tú nunca vas a ser ayudante ¿sabes por qué?... Porque eres mujer y
rompió a reír mientras miraba a su amigo que no sabía si debía o no reírse, yo
lo mire y le dije – me da vergüenza que un familiar mío piense de esa manera- ¡Que
te pones cuatica! me dijo- si era una broma, no tienes que tomártelo tan
personal. Ahí no supe como sentirme, no sabía si reír porque según él era una
broma o molestarme más porque él creyó que tenía derecho a reírse de mí, y que más
encima yo tenía que corresponder a su broma solo por ser una broma.
¿Que no me lo tome
personal?, cómo no voy a hacer eso si me está atacando directamente disfrazando
su error como una broma, para no caer mal frente a su amigo. Además me fije que
su amigo no tomo partido en la discusión no le siguió el juego a mi hermano ni
dijo nada a favor de mí, él solo se mantuvo callado mirándonos a los dos
mientras discutíamos. Esto demuestra (considero yo) que él se dio cuenta del
error y aun así fue más importante no llevarle la contraria a mi hermano (por
ser su amigo) que defender una agresión psicológica (que me trataba de
incompetente) sólo por ser mujer.
Maylen
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