23 de marzo de 2016

"Preocupación"

Siempre me ha parecido inusual la forma en que se vuelven naturales y dejan de cuestionarse actitudes que son altamente sexistas en algún u otro sentido. Si bien en contadas ocasiones podemos rescatar que no existe una mala intención o algún desmedro para los afectados, la marcada diferencia que poco se cuestiona siempre resulta curiosa.
Considerando lo anterior, de forma natural nunca me cuestioné la libertad que tenía para salir y volver a casa a cualquier hora, mediante cualquier medio, sólo por el hecho de pertenecer al género masculino. Nunca me pareció extraño ni terrible el hecho que a mi hermana (varios años mayor que yo) se le prohibiera salir sola pasada cierta hora, o requerir que la pasaran a buscar y a dejar; y en el caso que no fuera posible, simplemente no la dejaban salir. En un comienzo me hizo ruido por las facilidades que le daban, mis padres jamás me propusieron pasar a buscarme en auto, ni ir a dejarme, del mismo modo que nunca me prohibieron salir por no tener un plan para volver, y como mucho piden que deje anotado el teléfono de alguno de mis amigos.
En primera instancia me pareció muy cómoda la posición de mi hermana, que te pasen a dejar y luego a buscar con una simple llamada telefónica suena a algo con lo que me habría encantado contar muchas veces; pero ¿a qué precio? Creo que incluso usar la palabra precio está mal en este caso, no es algo que negociamos, no es algo que siquiera escogimos. A mi hermana no se le da la opción de rechazar esa comodidad sólo por el hecho de ser mujer, que le puede “pasar algo”, y todo resulta tan natural que rara vez en alguna conversación se cuestiona el tema, nadie parece estar en explícito desacuerdo con las condiciones que mis padres imponen, y las pocas veces que se ha discutido el tema recuerdo escuchar a mi madre afirmar de forma férrea que los padres que dejan salir a sus hijas “solas” no se preocupan por ellas.
Me agradaría pensar que este caso es aislado y sólo sucede en mi familia, pero no hace falta esforzarse mucho para encontrar casos como éste o incluso situaciones peores… y más que los casos en sí, lo que siempre llama la atención es a aparente naturalidad con que todas estas situaciones se presentan cotidianamente; casi parecieran “aceptadas” por la sociedad actual.

-Artaud

No hay comentarios:

Publicar un comentario