Durante el verano comencé a hacer el curso de
conducción junto con una amiga en una escuela especializada. Desde la primera
clase sentí un poco de discriminación hacia mi amiga y hacia mí por parte del
profesor, no era algo explícito en su forma de enseñarnos mecánica básica o
algo propiamente que haya dicho, sino algo en su forma de mirarnos y hasta un
trato algo despectivo hacia ambas. Primero pensé que esto podría ser parte de
la forma de ser un poco arrogante del profesor, pero luego en clases teóricas
grupales el mismo profesor comenzó a hacer comentarios como “las mujeres
manejan mal porque se maquillan mientras manejan” o “creen que pueden hacer dos
cosas a la vez y eso provoca los accidentes”, estos comentarios nos ponían muy
incomodas, por lo menos a mi amiga y a mí, y me imagino que también al resto de
las mujeres que realizaban el curso. Sin embargo a muchos de los hombres que se
encontraban ahí dichos comentarios causaban pequeñas risitas solapadas, así
como a otros esto no les parecía, de hecho un compañero le replico al profesor
diciendo que según las estadísticas la mayoría de los accidentes eran
provocados por hombres o que también existan hombres que manejaran mal y que no
tenía que ver con el género de la persona que manejara.
Cuando debíamos tomar clases prácticas, es
decir, de manejo propiamente, con mi amiga evitábamos tomarlas con este
profesor, ya que nos sentíamos bastante incomodas y con un poco de temor a que
algunos de sus comentarios sexistas en contra de las mujeres con respecto a su
forma de manejar nos desalentaran o nos pusiesen más nerviosas de lo normal al
momento de tomar el volante. Finalmente ambas terminamos el curso, evitando a
este profesor y sus comentarios en contra de que las mujeres manejaran y
obtuvimos nuestras licencias de conducir. Y somos muy precavidas al momento de
manejar (como todos deberíamos ser) para así evitar accidentes y también evitar
los comentarios sexistas en contra de las mujeres que manejan.-Emily
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