Visitando bares y conversando con los bartenders, no es difícil encontrarse con esta denominación; es de suponer que no todos tendrán una opinión transversal sobre lo que es un “Trago de mina”, pero generalmente se asocian con mezclas dulces y de un contenido alcohólico menor al de otros “tragos”. Sentado en una barra se pueden apreciar eventos en que el sexismo se manifiesta groseramente frente a todos y pareciera como si a nadie le molestara; las ocasiones en que un cliente devuelve un trago porque está muy suave, reclamando en ocasiones abiertamente que está “de mina”, o de “de maricón”; las ocasiones en que piden un trago “de hombre” solicitando una mayor cantidad de alcohol; las muchas veces en que los grupos de hombres se incitan a beber grandes cantidades de alcohol como si pusieran en juego su masculinidad, y al parecer así pasa al menos dentro del grupo.
Un hecho en especial me hizo notar la perspectiva que existe desde el otro lado, de quienes trabajan en estos lugares; en una ocasión al recibir un pedido, el bartender preguntó a la garzona quiénes componían la mesa que hacía el pedido (que no era visible por estar en otro piso), la respuesta fue que era un grupo de cuatro mujeres, el bartender responde “Se las voy a servir de señorita porque ya han tomado mucho”, aludiendo a que serviría los tragos "más suaves". Este comentario me llamó la atención, y le pregunté al bartender por qué hacía esta diferencia, considerando que ellas están en la libertad de pedir y tomar lo que quieran, a lo que me responde con toda naturalidad: “Es que andan solas. Después se curan, les pasa algo y la culpa es de uno.” No indagué más en el tema... no sé qué esperaba de respuesta realmente, pero siempre sorprende escuchar que alguien piense que cuatro mujeres juntas andan “solas”.
-Artaud
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