Tanto a mí como a mi
hermano menor y hermana mayor, durante nuestra infancia nuestros padres nos
criaron para que pudiéramos cumplir con uno de las características de los roles
de género convencionales más conocidas, los de la caballerosidad y la femineidad, respectivamente, y respecto a ello, debo decir, que no lo hicieron
nada mal, desde mi parecer, pues usualmente la gente siempre nos recalcaba
tales aspectos de nuestro comportamiento. Sin embargo, en un momento especifico
de la educación básica, junto a mi hermana fuimos testigos, en uno de los varios
colegios a los que asistimos, que aquellas conductas no eran ejercidas por la
mayoría de nuestros compañeros. Por lo cual, fuimos en más de una ocasión,
victimas de mofa.
Honestamente, nunca
podré saber por qué se debió ello, pero si tengo mis ideas al respecto.
Primeramente, puede ser que tal vez me comportaba demasiado caballerosamente
desde mi parte, y ella muy femenina-mente, al punto que irritábamos a los demás.
También, puede ser que simplemente hubieran recibido una educación familiar muy
distinta; por no decir peor, hipótesis que más creí en aquellos tiempos, o, tal
vez no les gustaba la gente que fuese y actuara diferente a ellos.
A mi hermana siempre le
inculcaron el ser sutil, pero sin por ello dejar de tener personalidad, y a mí
a ser atento y respetuoso con las mujeres. Pero veía en mis compañeros, por dar
un ejemplo no extremo, que si caminaban junto a una niña y la pasaban a llevar,
ya sea intencionalmente o no, no les importaba y seguían su rumbo, y cuando me
veían siendo preocupado hacia alguna de ellas, a veces, me tomaban para el
“leseo” por ello, por decirlo de una manera más afable. Mientras que, en el
caso de mi hermana, según lo que ella nos comentaba, unas compañeras concretas de
ella la molestaban por sentarse siempre con las piernas cruzadas en clases o
preocuparse de estar siempre ordenada.
Aspectos que siempre
encontré extraños, y que usualmente les comentaba a mis padres, “los niños en el colegio son algo mal
educados”, solía decir. Después de todo nunca considere, y considero aún,
que tengan algo malo, pues simplemente consistían en portarse bien y respetar
al otro.Personalmente, sin
querer decir que tales conductas “normativas” según genero son malas o buenas, a
lo que quiero dirigirme es hacia la poca tolerancia y respeto que puede existir
ante la manera en que los individuos hacen
uso de su propia conducta. Aunque alguien quiera o no actuar de forma
femenina o caballerosa, no se debería hostigar al que lo haga. No creo que sea
bueno el que se menosprecie tales características, cada quien actúa como
considera pertinente.
Además ser femenina no
es sinónimo de ser débil o sumisa, y a la vez, ser caballeroso no es un intento
de querer quedar siempre bien o una conducta de viejo. E independientemente de
que se reproduzca con ellos una separación conductual entre sexos, ambos se
basan en lo mismo, el comportarse respetuosamente. No es nada grave y
retrogrado a mi parecer, y si alguien lo considera así, le diría, “relájate, no
se le está haciendo daño a nadie”.
Gatsby.
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