Es cosa de mujeres…
Una de las costumbres familiares más
respetadas, además de común creo yo, es
la de juntarse en familia para las navidades. Así fue como una vez más, una
navidad más, toda la familia se encontraba reunida en torno al espíritu navideño,
cenamos, conversamos, nos reímos, compartimos muy gratamente. Al llegar el “esperado”
momento de abrir los regalos, sobre todo por los más pequeños, es cuando llega
la sorpresa, mi hermano mayor nos tenía un “regalo sorpresa”. Mi hermano mayor,
quien meses antes se había casado, estaba esperando un hijo. La noticia fue de
gran alegría en la familia, mis padres esperaban a su primer nieto, mi hermano
a su primer hijo y yo a mi primer sobrino, era un regalo para toda la familia. Después
de recibir la noticia, es cuando surgen las primeras felicitaciones a la
pareja, pero es aquel mismo momento en donde el sexismo comienza a aflorar
entre muchos de los comentarios.
Mi hermano, con la intención de
no cometer ningún error en su labor de padre y con la intención de cuidar de la
mejor manera a su hijo, le comienza a pedir a las mujeres presentes, entre
ellas mi tía, abuela, pero especialmente a mi mamá, consejos sobre cuidados y alimentación
para él bebe. A mi parecer esto no era problema, ya que apelaba principalmente
a la experiencia de ellas como madres, pero todo cambia cuando mi hermano
comienza a solicitar la ayuda, pero solo dirigida hacia su esposa, la madre del
bebe. “Por favor, enséñenle a ella sobre la comida, cuidados de salud y esas
cosas, ya que ustedes son mujeres y saben de esas cosas”. ¿Por qué no podía el también
aprender sobre estos temas? ¿Por qué los cuidados del bebe debían recaer solo
en responsabilidad de mi cuñada, mientas ambos podrían hacerlo? Me cuestione
mucho esta situación, ya que sabía que mi hermano solo lo hacía con la intención
de conseguir los mejores cuidados y consejos para su hijo, al ser el primer
hijo seguramente no tiene idea alguna sobre estos temas, pero a la vez estaba
teniendo una conducta muy sexista, además de machista, ya que argumento de que él
debía preocuparse de trabajar para costear todos los gastos, idea que fue
abalada por la mayoría de quienes estaban presentes, incluso mi cuñada. Finalmente,
¿Qué más se podía pedir de un matrimonio basado en valores religiosos?
ELBA LAZO
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