21 de mayo de 2016

Es cosa de mujeres…
Una de las costumbres familiares más respetadas,  además de común creo yo, es la de juntarse en familia para las navidades. Así fue como una vez más, una navidad más, toda la familia se encontraba reunida en torno al espíritu navideño, cenamos, conversamos, nos reímos, compartimos muy gratamente. Al llegar el “esperado” momento de abrir los regalos, sobre todo por los más pequeños, es cuando llega la sorpresa, mi hermano mayor nos tenía un “regalo sorpresa”. Mi hermano mayor, quien meses antes se había casado, estaba esperando un hijo. La noticia fue de gran alegría en la familia, mis padres esperaban a su primer nieto, mi hermano a su primer hijo y yo a mi primer sobrino, era un regalo para toda la familia. Después de recibir la noticia, es cuando surgen las primeras felicitaciones a la pareja, pero es aquel mismo momento en donde el sexismo comienza a aflorar entre muchos de los comentarios.
Mi hermano, con la intención de no cometer ningún error en su labor de padre y con la intención de cuidar de la mejor manera a su hijo, le comienza a pedir a las mujeres presentes, entre ellas mi tía, abuela, pero especialmente a mi mamá, consejos sobre cuidados y alimentación para él bebe. A mi parecer esto no era problema, ya que apelaba principalmente a la experiencia de ellas como madres, pero todo cambia cuando mi hermano comienza a solicitar la ayuda, pero solo dirigida hacia su esposa, la madre del bebe. “Por favor, enséñenle a ella sobre la comida, cuidados de salud y esas cosas, ya que ustedes son mujeres y saben de esas cosas”. ¿Por qué no podía el también aprender sobre estos temas? ¿Por qué los cuidados del bebe debían recaer solo en responsabilidad de mi cuñada, mientas ambos podrían hacerlo? Me cuestione mucho esta situación, ya que sabía que mi hermano solo lo hacía con la intención de conseguir los mejores cuidados y consejos para su hijo, al ser el primer hijo seguramente no tiene idea alguna sobre estos temas, pero a la vez estaba teniendo una conducta muy sexista, además de machista, ya que argumento de que él debía preocuparse de trabajar para costear todos los gastos, idea que fue abalada por la mayoría de quienes estaban presentes, incluso mi cuñada. Finalmente, ¿Qué más se podía pedir de un matrimonio basado en valores religiosos?


ELBA LAZO

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