Últimamente he
tenido ganas de practicar boxeo con el fin de mejorar mi estado físico y
aprovechar mi juventud, además de que siempre me ha llamado la atención
producto de la imagen que me ha creado en base al cine y no es que quiera ser
la siguiente Million Dollar Baby, la siguiente Crespita o
algo por el estilo.
Es por esto que
en mis conversaciones cotidianas se lo he mencionado a mi familia y amigos con
el fin de tantear cual es la opinión que tienen al respecto y la mayoría hasta
ahora ha reaccionado de la misma forma; riéndose automáticamente luego de
escucharlo como si no estuviera hablando en serio, para luego señalarme que no
duraría mucho, que no me iba a gustar o que simplemente no me la iba a poder y
que probara con yoga o pilates.
Para ejemplificar contaré como reaccionó uno
de mis amigos ayer mientras compartíamos una once en la tetería leer-té, quien
luego de explicarle con detalles porqué me llamaba la atención el boxeo lo
primero que me dijo fue “vas a ir, te van
a pegar una vez y te vas a poner a llorar”, cuando le dije que no, que
estaba consciente de lo que se trata y que no era llorona me contestó señalando
“sí claro, ambos sabemos que lloras con
la mayoría de las películas y para qué quieres hacer boxeo, eso es para hombres
y camioneras” a lo que reaccioné indignada y terminé diciéndole que era muy
machista y superficial para continuar con el tema.
Me molesta mucho
que las prácticas y comportamientos estén tan naturalizados dependiendo del
género que tienes, es el colmo que se piense que voy a llorar o que no me la
podré con un deporte así por ser mujer y si lo logro netamente quedaré
estigmatizada como “camiona” por no preferir yoga o pilates, que ganas de tener
la libertad de escoger sin tener que pensar en el prejuicio.
Grenouille.
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