16 de junio de 2016

Análisis de blogs

Según lo narrado en blogs anteriores justificaré porqué hablo de una situación sexista en dos espacios públicos desde una mirada crítica (colegio y salsoteca). Brevemente en estas dos situaciones se genera distinción desigual dentro de la comunidad debido al género de las personas al adjudicar los roles de femenino a las mujeres y masculino al hombre, debido a que se otorga en estas situaciones principalmente al hombre mayor fuerza y dominación, mientras que a las mujeres debilidad y sumisión, características que hemos visto expandirse desde el ámbito privado de nuestra sociedad.

Respecto al primero, en mi ex colegió en la actividad deportiva se le concede un trato diferente a hombres y a mujeres aludiendo a comportamientos, que son considerados gracias a una construcción social, característicos de cada sexo. Por lo tanto, que el fútbol haya sido exclusivamente asignado a los hombres y la gimnasia exclusiva para que la practiquen mujeres genera una clara distinción entre seres sólo por su sexo biológico, además de excluir a quienes desean participar en un deporte que “no le corresponde” sólo por no valorar las capacidades físicas del propio ser humano y categorizando los deportes según nociones de masculino y femenino.

Si bien en mi ex colegio abrieron talleres de fútbol femenino y dieron cupos para que hombres entren a gimnasia, en los cursos de deporte común (que son las clases obligatorias) mi ex institución educativa hasta el día de hoy sigue reproduciendo estereotipos de género a través de la separación en los deportes, por lo tanto, reproduciendo mecanismos de reproducción sexista. En estos deportes separan a los alumnos según su sexo biológico, y es en esos espacios en que le exigen un mayor esfuerzo físico a los hombres argumentando que debido a su masculinidad pueden cumplir mayores metas en cuanto a rapidez, fuerza, resistencia etc… y a mujeres nos exigen mucho menos sólo porque creen que no es posible que igualemos a los hombres gracias a nuestra feminidad, incluso en las pruebas siempre teníamos alguna ayuda que los mismos profesores justificaban para que entre compañeros “rindiéramos” lo mismo. Mientras las autoridades de los establecimientos (ya que mi ex colegio  no es el único que impartía estas normas) continúen separando estos y otros cursos por sexo se seguirán reproduciendo estas desigualdades, que son actitudes indirectamente discriminatorias, ya que como identifique anteriormente se minimizan las capacidades físicas que tenemos las mujeres frente a los hombres.

Respecto al segundo espacio público, la experiencia se da en una salsoteca, si bien la salsa es conocida por ser un baile machista el sentirme infravalorada sólo por mi posición dentro del baile lo entiendo como una situación sexista. Independiente si una mujer conoce los pasos mejor que su pareja de baile, al momento en que el hombre los conozca, no puede seguir con el rol de guía debido a que es una norma que el hombre es quien domina, esto se debe a las características consideradas “naturales” de cada género. Si bien es sólo un baile que tiene como objetivo pasar un buen rato, al analizarlo desde una perspectiva crítica sobre sus marcados roles de género reconocemos que se encuentran mecanismos de reproducción sexista, debido la noción de masculinidad que le dan al hombre y que tiene como características la fuerza física e intelectual (de pensar en cómo va a orientar y ejercer ciertos pasos para que la pareja lo siga), por lo tanto, es el que tiene poder por sobre la mujer, mientras que a nosotras nos otorgan seguir con el rol de sumisión frente a la pareja, de debilidad que nos ha impuesto la sociedad indirectamente y a veces directamente desde el día en que nacemos, esto comienza desde el inicio en el aprendizaje de este baile y continua en la práctica.


Narrar unas de las tantas situaciones sexistas que he vivido en mi vida y leer las de algunos compañeros me genera especialmente impotencia, considero que ninguno y ninguna podemos ser indiferentes a estos temas que nos afectan en lo cotidiano. El expresar o contar una situación incómoda e injusta nos ayuda a conocer las diversas formas en que se puede expresar el sexismo y esclarecer algunas situaciones que hemos aceptado sin comprender conscientemente, y analizándolo de una manera crítica podremos comprender las causas de estas experiencias. Considero que a través del conocimiento de las causas es posible solucionar el problema y paulatinamente desnaturalizar diferentes prácticas que aún nos afectan tanto a hombres como a mujeres.

Marie Laveau

No hay comentarios:

Publicar un comentario