Según lo narrado en blogs anteriores justificaré porqué hablo de una
situación sexista en dos espacios públicos desde una mirada crítica (colegio y
salsoteca). Brevemente en estas dos situaciones se genera distinción desigual dentro
de la comunidad debido al género de las personas al adjudicar los roles de
femenino a las mujeres y masculino al hombre, debido a que se otorga en estas
situaciones principalmente al hombre mayor fuerza y dominación, mientras que a
las mujeres debilidad y sumisión, características que hemos visto expandirse desde el ámbito privado de nuestra sociedad.
Respecto al primero, en mi ex colegió en la actividad deportiva se le concede
un trato diferente a hombres y a mujeres aludiendo a comportamientos, que son considerados
gracias a una construcción social, característicos de cada sexo. Por lo tanto,
que el fútbol haya sido exclusivamente asignado a los hombres y la gimnasia
exclusiva para que la practiquen mujeres genera una clara distinción entre
seres sólo por su sexo biológico, además de excluir a quienes desean participar
en un deporte que “no le corresponde” sólo por no valorar las capacidades físicas
del propio ser humano y categorizando los deportes según nociones de masculino
y femenino.
Si bien en mi ex colegio abrieron talleres de fútbol femenino y dieron
cupos para que hombres entren a gimnasia, en los cursos de deporte común (que
son las clases obligatorias) mi ex institución educativa hasta el día de hoy
sigue reproduciendo estereotipos de género a través de la separación en los
deportes, por lo tanto, reproduciendo mecanismos de reproducción sexista. En
estos deportes separan a los alumnos según su sexo biológico, y es en esos
espacios en que le exigen un mayor esfuerzo físico a los hombres argumentando
que debido a su masculinidad pueden cumplir mayores metas en cuanto a rapidez,
fuerza, resistencia etc… y a mujeres nos exigen mucho menos sólo porque creen que
no es posible que igualemos a los hombres gracias a nuestra feminidad, incluso
en las pruebas siempre teníamos alguna ayuda que los mismos profesores
justificaban para que entre compañeros “rindiéramos” lo mismo. Mientras las
autoridades de los establecimientos (ya que mi ex colegio no es el único que impartía estas normas)
continúen separando estos y otros cursos por sexo se seguirán reproduciendo
estas desigualdades, que son actitudes indirectamente discriminatorias, ya que como
identifique anteriormente se minimizan las capacidades físicas que tenemos las
mujeres frente a los hombres.
Respecto al segundo espacio público, la experiencia se da en una salsoteca,
si bien la salsa es conocida por ser un baile machista el sentirme
infravalorada sólo por mi posición dentro del baile lo entiendo como una situación
sexista. Independiente si una mujer conoce los pasos mejor que su pareja de
baile, al momento en que el hombre los conozca, no puede seguir con el rol de guía
debido a que es una norma que el hombre es quien domina, esto se debe a las características
consideradas “naturales” de cada género. Si bien es sólo un baile que tiene
como objetivo pasar un buen rato, al analizarlo desde una perspectiva crítica
sobre sus marcados roles de género reconocemos que se encuentran mecanismos de
reproducción sexista, debido la noción de masculinidad que le dan al hombre y
que tiene como características la fuerza física e intelectual (de pensar en
cómo va a orientar y ejercer ciertos pasos para que la pareja lo siga), por lo
tanto, es el que tiene poder por sobre la mujer, mientras que a nosotras nos otorgan
seguir con el rol de sumisión frente a la pareja, de debilidad que nos ha
impuesto la sociedad indirectamente y a veces directamente desde el día en que
nacemos, esto comienza desde el inicio en el aprendizaje de este baile y
continua en la práctica.
Narrar unas de las tantas situaciones sexistas que he vivido en mi vida
y leer las de algunos compañeros me genera especialmente impotencia, considero
que ninguno y ninguna podemos ser indiferentes a estos temas que nos afectan en lo cotidiano. El expresar o contar una situación incómoda
e injusta nos ayuda a conocer las diversas formas en que se puede expresar el
sexismo y esclarecer algunas situaciones que hemos aceptado sin comprender
conscientemente, y analizándolo de una manera crítica podremos comprender las
causas de estas experiencias. Considero que a través del conocimiento de las
causas es posible solucionar el problema y paulatinamente desnaturalizar
diferentes prácticas que aún nos afectan tanto a hombres como a mujeres.
Marie Laveau
Marie Laveau
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