A lo largo del curso, he escrito cada una de las entradas en el
blog sobre el tema de roles de género
principalmente en un ámbito público, esto en torno a mi experiencia escolar (en la
educación media) y en relación con mis pares de ese tiempo (compañeros de curso)
ya que al recordarlas me he podido dar cuenta de prácticas que tenía
naturalizadas hasta ese entonces. Puedo identificar también a los roles de
género como una de las primeras fuentes del sexismo que se extrapolan a varias
otras formas de percibir el mundo y relacionarse con este. Además que se puede
identificar a la escuela como una institución donde se da una de las
socializaciones más tempranas en la trayectoria de uno como sujeto y que por
ende ayuda a mantener y reproducir los roles de género tradicionales.
Si bien se puede identificar –como tradicionalmente se ha hecho en
la literatura existente al respecto– que en la escuela se mantienen y
reproducen todo los roles de género y estereotipos que se inician en la familia
en por ejemplo, la separación entre hombres y mujeres en clases de educación
física o también en las mismas formas de enseñar y discursos que tienen los
pedagogos de la escuela respecto a los roles de género. También se puede ver
que es en la misma relación con los pares –compañeros– que se lleva día a día
que se reproducen prácticas sexistas que refuerzan los roles de género
convencionales, es decir, refuerzan lo que debería
ser un hombre o lo que debería ser
una mujer a través de varios mecanismos.
En mi dos últimas entradas en el blog: El pollo y Alejando al que no
cuadra, traté de dilucidar que a todo quien no reproduce estos roles de
género tradicionales son excluidos –indirectamente– por lo general a través de
mofas por parte de los mismo compañeros. Son estas prácticas las que mantienen
los roles de género tradicionales, por ejemplo en el primer blog mencionado con
anterioridad (El pollo), describí
como es que a una compañera –mujer– que tenía prácticas que eran relacionadas
con lo masculino y quien además se juntaba con varios hombres, era objeto de
burlas, sin una aparente intención de denigrar, es decir, que casi
inconscientemente era objeto de discursos que la interpelaban y reforzaban el
hecho de que no seguía con los roles de género tradicionales; discurso que ella
también adoptaba. En el segundo blog mencionado (Alejando al que no cuadra) también traté de dilucidar la misma
forma en qué el otro, el distinto –el que no posee alguno de los roles de
género tradicionales– es marginado. Esto también enmarcado dentro de las mismas
prácticas de burla que un primer momento parecen normales dentro de la relación
cotidiana con los pares en la escuela.
A partir de estas dos descripciones que realice en los blogs
pasados es que puedo identificar a los discursos hegemónico que los estudiantes
suelen reproducir como un mecanismos importante de mantención de los roles
tradicionales de género ya que estos son expresados, por ejemplo, a través de
la burla que si bien no es con ánimo de causar perjuicio, son expresiones de un
claro discurso que norma como debiera ser lo masculina y como debiera ser lo
femenino (principalmente a partir de cultos
negativos que demarcan lo que cada género no hace) que son adoptados,
naturalizados y luego reproducidos.
Si bien es difícil el no reproducir los roles de género
tradicionales, creo que hay varias posibilidades desde la pedagogía donde se
puede problematizar y desnaturalizar estas prácticas desde una edad más
temprana, todo esto enmarcado en el contexto de una educación más inclusiva que
ha sido tan demandada últimamente.
Por último, que la experiencia de poder reflexionar
sobre estos hechos que hasta antes del curso habían pasado simplemente como
hechos anecdóticos me permitió el poder desnaturalizar prácticas de las que era
inconsciente hasta entonces y que ayudaba a su reproducción, y que ahora me
permite analizar varias relaciones cotidianas desde una perspectiva de género,
por lo que además, he podido problematizar al género y sus relaciones como una
unidad de análisis importante para variadas situaciones en la investigación
sociológica (tomando en cuenta que este ha sido dejado de lado en varias de las
escuelas de sociología en Chile).
Outis.
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