Releyendo mis blogs pasados, se puede identificar una serie
de problemas que es posible resumir en dos grandes áreas, la socialización y el
efecto práctico del lenguaje en la construcción de la estética (en el sentido filosófico
que demanda la palabra). La socialización en términos generales debe
entenderse, según mi perspectiva, como el proceso continuo por el cual un
sujeto adopta la cultura (discursos, prácticas, rasgos culturales, formas de
vida, concepciones de mundo, etc.) de su entorno contemporáneo, que permiten
que el sujeto pueda desenvolverse en la sociedad.
El efecto práctico del lenguaje está muy de la mano con el
proceso de socialización. El lenguaje como estructura inconsciente que se
distribuye y se práctica en forma de lengua mediante el proceso de
socialización tiene un carácter racional-conductual del aprendizaje. Los conceptos que son parte de la lengua, son
aprendidos mediante su función dentro del juego lingüístico, pero la
explicación del uso conceptual conlleva una serie de presupuestos culturales
que median la estructura de la ideología (en el sentido de concepción de mundo)
que se transmite a través de la socialización y tienen efectos prácticos en
tanto que se traducen en actitudes y discursos, sobre las relaciones con el
entorno y con otros seres humanos. Estos presupuestos son parte de la historia
y la configuración normativa de los sistemas de poder que ejercen las distintas
instituciones.
Podemos evidenciar esto, si ejemplifico desde los dos de los
tres blogs previamente escritos. Cuando enuncio, en el caso del primer blog, a
la “tía del jardín” y a mis padres, como agentes socializadores, ellos me
traspasan normas de conducta que conllevan concepciones de cómo son los hombres
y las mujeres. Y sí, a mi me criaron, diciéndome que yo soy hombre, por tal y
tal razón, en la infancia es imposible cuestionar esto, porque es el recurso
inmediato que uno tiene, entonces no es posible hacer distancias de estas
ideas. Así, modelan mi identidad y con ello mi conducta. Ante ello mi reacción
fue golpear a mi compañero, sentirme incoherente respecto a los retos de la tía
y sentirme incomodo cuando ella pide que bese a mi compañero.
Desde el segundo blog, se puede evidenciar con la
incertidumbre expresada por el niño al ver que sus categorías de género e
identidad eran cuestionadas, al no poder entrar yo dentro de sus categorías. Y
no solo eso, es decir que las categorías de género e identidad que tenía el
niño se reflejaban también en cómo se vestía y como tenía su corte de pelo, y
en la forma de comunicarse de su adulto a cargo (ya sea hermano o tío o padre),
es decir, la categoría fundante de género que existía en el entorno inmediato
de ese niño es más que una simple idea, es discurso, acción y cuerpo.
Desde aquí quiero enunciar los mecanismos por los cuales
opera la desigualdad de género desde las áreas antes mencionadas. La
socialización si bien está a cargo en gran medida de nuestros primeros modelos
más próximos (familia), también, se ve mediada por las diversas instituciones,
las normas jurídicas y las normas culturales, la historia y el espacio físico. La
cultura juega un papel esencial en el momento de transmitir estas categorías,
que se funden en discursos, prácticas y mecanismos, mediando una
interinfluencia entre los sujetos y sus instituciones. Des este modo, la
cultura, aunque no determinante, es uno de los a priori sociales, que median las concepciones de mundo, se
reflejan en los cuerpos, construyen ó imponen identidades y entidades.
Este curso me ha servido harto en un ejercicio hermenéutico y fenomenológico para sacar de lo que damos por sentado aquellos presupuestos que enseñamos sin intención a las personas, ya que son reflejos de la reproducción inconsciente de nuestra cultura. Esta inescapable condición, tiene que ver con las características previamente descritas del lenguaje, lo que no quiere decir que en algún momento no podamos dar cuenta de estas categorías, de rastrear esos conceptos no solamente en lo subjetivo (cuerpo e identidad) y lo cotidiano (que es donde más invisibles están), sino, también en la política, en las leyes, en nuestra constitución, en todas las normas generada por las instituciones.
Esto se puede ver por ejemplo en el diseño de las políticas públicas y los efectos sobre la población objetivo, no solo es otorgar el “beneficio”, es construir identidades, es construir concepciones del mundo, que finalmente terminan imponiendo identidades de género por sobre otras, distribuyendo beneficios a sujetos específicos, excluyendo a otros, y acrecentando, en este caso, las desigualdades de género.
- Érebos.
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