En los distintos
blogs que he enviado, me he enfocado principalmente en las distintas prácticas realizadas
por las personas que pertenecen –o han pertenecido- a mi círculo familiar. He
tratado de evidenciar esta situación en base a los relatos que he compartido
como “Mi querido Viejo” y “Tu deber de Hombre””. He tratado de exponer con las
narraciones, como se van –y nos van- construyendo los roles de género, y como
el entorno al que pertenecemos va imponiendo constantemente las distintas
pautas culturales que deben seguir tanto hombres como mujeres.
En “Tu deber de
Hombre” se evidencia como las personas tienen arraigada la concepción de cómo
debe ser el varón en una relación de pareja “ideal”. Como tal, se va creando
una simultaneidad de actitudes que deben acatar los sujetos en sus relaciones,
lo que genera la creencia –entre otros- de que la principal actividad del
hombre es el de ser un “buen proveedor”, para así proteger a la mujer por sobre
todas las cosas. A lo largo del tiempo esta misma situación se formalizó en las
leyes, donde se han estipulado los deberes que tienen tanto féminas como
varones dentro del matrimonio. En el
relato “Mi querido viejo” se puede llegar a una conclusión similar, dado que
muestra el dialogo entre un hijo y su padre, al momento de decidir el futuro
del primero. Como se logra interpretar, el padre le dice al hijo que decida por
una profesión que le entregue más recursos económicos, dado que el día de
mañana tendría que responsabilizarse y mantener una familia. Por otro lado en
la misma narración, se denota la visión que tiene el hombre donde la mujer “prefiere”
quedarse en la casa antes que salir a trabajar. De manera que se puede presenciar
en los dos relatos como se “naturalizan” los roles de género, lo que genera una constante reproducción de los
patrones impuestos por la sociedad.
He podido notar cómo
desde el círculo más cercano (el núcleo familiar), se está en constante
relación con diferentes discursos que nos van formando desde niño (el ejemplo
más claro es que desde antes de nacer, a los bebes ya le están viendo ropa
acorde a su sexo), los cuales van generando la diferenciación entre los que es “ser”
hombre o mujer, y como nos debemos relacionar con las personas dependiendo su
género. En algunos casos la diferenciación se puede manifestar de manera institucionalizada
al manifestarse en leyes. Y otros se manifiestan en nuestro día a día al relacionarnos
con nuestros pares, por lo que es importante tener una postura crítica en esas
situaciones.
La experiencia de escribir
en el respectivo blog ha posibilitado el dar cuenta como se manifiestan las
prácticas cotidianas de sexismo, y como uno por estar acostumbradas a ellas las
suele pasar por alto. Al vislumbrar que en los distintos relatos que han ido
subiendo nuestros pares en donde se dan situaciones similares, uno se da cuenta
que lo que ha vivido no son hechos “aislados”, y que como tal, da la posibilidad
de hacerse consciente de los actos que solemos hacer, y así evitar seguir
reproduciendo los patrones que hemos naturalizado constantemente. El blog de
igual forma ayuda a problematizar las situaciones que suelen mantenerse a la
sombra del día a día, y cuestionar dicha situación al preguntarse si es
correcta la forma en que se dan las cosas. Personalmente estos trabajos me han
ayudado a cambiar mi forma de ser con los otros, como de igual forma hacer exhaustivos
análisis a mi forma de pensar y de ser.
Max Power
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