Roles de género en la pareja y la amistad
Según
la experiencia obtenida con la realización de las entradas
anteriores del blog, me parece que los roles de género dentro de la
relación es algo que más se hizo presente en mis escritos, ya sea esta relación de
pareja o de amistad.
Tomando
como ejemplo el primero que realicé, donde relataba acerca de una
experiencia de dos mujeres - amigas bailando juntas un pie de cueca
chora.
Es
ahí donde los roles de género dentro de esta relación de amistad
entre dos mujeres se posicionarán como vehículo para estos
mecanismos de reproducción del sexismo, ya sea mediante la burla, la
“extrañeza” o derechamente la irrupción del suceso que se
realizaba en el minuto – en este caso un baile – para así poder
establecer los patrones de normalidad que socialmente son
establecidos, es decir, detener el baile entre dos mujeres y que se
realice de manera “correcta y socialmente aceptada” osea entre
hombre y mujer.
Podrá
quizás parecer este un suceso aislado, que no es algo que ocurra a
diario, pero al utilizar esta mirada crítica que pretende
deconstruir prácticas cotidianas de sexismo es que podemos
comprender que una broma puede no ser una simple broma para tomar a
la ligera, sino que se retrata como una sutil manera de “re-ordenar
el entorno” sin confrontar al otro directamente y así erradicar
sucesos o acciones que le provoquen incomodidad dado que no se
ajustan a lo socialmente comprendido como normal que se ajusta a los
roles de género convencionales.
Junto
con el análisis de esta relación de amistad es que logré
evidenciar como dentro de una relación de pareja los roles de género
establecidos por la sociedad se hacen presentes, fue mientras íbamos
viajando en metro que a mi pareja le “dieron un agarrón” y yo
caí en este juego de el hombre “macho”, que jamás podría ser
acosado o vivir en carne propia eso que muchas mujeres viven a diario
pero sí, es posible y pasa. Algo muy diferente es que ellos no lo
mencionen para evitar burlas, incredulidad por parte del resto o una
puesta en duda de su sexualidad dado que no se adecúa a este rol de
“hombre” establecido socialmente.
Siendo
yo en este caso el agente reproductor de dinámicas sexistas sin
quererlo hacer de manera consciente, es ahí cuando se logra
evidenciar el nivel de inmersión que tienen estas prácticas en
nuestro cotidiano, es decir, que al sernos tan cotidiano y al haber
crecido en ellas ya casi no las ponemos en duda e inclusive las
usamos para molestar o reírnos del otro si realiza alguna acción
que rompa con la normal y establecido para nosotros.
El
haber tenido esta oportunidad de escribir en el blog es que se ha
abierto la posibilidad de desarrollar un “ojo crítico” de
nuestro entorno y así evitar tener que aguantar comentarios o burlas
por una u otra cosa que hagamos, creamos o realicemos y que el resto
no esté conforme con ellas. Ahora aguantar no será la única opción
sino que por lo menos se puede poner en duda y entender como acción
de reproducción del sexismo y buscar reducir su poder de coacción
por sobre ti mismo.
Kiria
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