15 de junio de 2016

Roles de género y acoso callejero



En mis blogs anteriores hablé sobre el rol de género dentro de la familia y sobre el acoso callejero. A mi parecer el caso más grave o el que merece más atención, por lo menos para mí, es el primero. Sin duda la familia tiene grandes influencias sobre los conceptos y la perspectiva de un individuo, por lo tanto si dentro de una familia se mantienen los roles de géneros tradicionales todo indica que esos no van a cambiar nunca, pues cada individuo de dicho seno familiar va a adoptar esos roles para el resto de su vida inconscientemente, creyendo que es lo correcto y natural, en otras palabras los roles de géneros tradicionales irán reproduciéndose rápidamente. Sin embargo puedo ver que esto está cambiando paulatinamente, la población más joven está teniendo un poco más de conciencia acerca de este tema, se reconoce que hay un problema con la visión que se tiene de las mujeres y se admite que la igualdad entre las mujeres y los hombres es algo que hay que alcanzar como país. Aunque eso no significa que haya cambios drásticos y palpables al respecto. Se acepta que hay un problema de machismo en el país, se sabe que hay que cambiar las actitudes cotidianas, pero aun así no ocurren cambios reales en la vida diaria, después de todo cambiar un paradigma que ha estado vigente por tanto tiempo es difícil de cambiar tan rápidamente.

En tanto al acoso callejero es menester indicar que aún no se le toma la gravedad necesaria, porque sigue ocurriendo constantemente a pesar de la ley contra el acoso callejero, que vale decir se aprobó hace muy poco. El acoso callejero se ha naturalizado a través de los años de manera impresionante, volviéndose casi como si fuera algo característico de los chilenos y acogido por ellos también. Algunos siguen pensando que esto es algo natural e inofensivo, de hecho por experiencia personal puedo decir que muchas personas le quitan importancia reclamando que las mujeres exageran en lo que ellas consideran acoso, ridiculizándolas en el proceso. Y es lamentable decir que esto no va a cambiar si es que los hombres no dejan de ver a las mujeres como meros objetos sexuales, eso sin duda es el meollo de la cuestión. Las mujeres hasta hoy en día se reducen a simples objetos de deseo carnal, por lo tanto si tomamos eso en cuenta no es raro que se crea que el acoso sólo sean considerados inocentes piropos que la mujer debería tomar de manera más relajada. 

De esta manera, la concepción que se tiene de la mujer es reducida a lo sexual y esto se puede verificar por el acoso callejero perfectamente, por lo que hay que seguir educando a la población sobre este tema, hacerles entender a hombres y mujeres que éstas últimas no pueden ser de ninguna manera encasilladas en una dimensión sexual.

Finalmente y para terminar quiero decir que este tipo de actividad fue muy novedosa para mí, pues nunca había sido consiente, a este nivel, de cómo el machismo podía afectar mi vida diaria. Obviamente siempre supe de este tema, pero esta actividad me hizo notar el nivel de aprensión que la población posee ante esta dinámica. El hecho de narrar acontecimientos cotidianos y analizarlos en todas sus formas posibles es una experiencia que yo agradezco personalmente, pues creo que es importante desarrollar esta mentalidad critica a todo lo que nosotros en nuestro diario vivir pasamos por desapercibido. Después de todo es fácil expresar nuestras opiniones, pero es difícil llevar nuestros ideales a la práctica y con esta actividad nos pudimos por lo menos dar cuenta de la dinámica que el machismo sigue, de cómo estas prácticas se reproducen bajo nuestras propias narices. Para mí esta experiencia fue realmente gratificante y significativa, pues ahora me encuentro a mí misma analizando ocurrencias cotidianas de manera inconsciente y ahora es como si fuera algo totalmente automático en mi persona. Definitivamente me he vuelto más crítica en lo que a este tema respecta.



Yukina

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