En
mis blogs anteriores hablé sobre el rol de género dentro de la familia y sobre
el acoso callejero. A mi parecer el caso más grave o el que merece más atención,
por lo menos para mí, es el primero. Sin duda la familia tiene grandes influencias
sobre los conceptos y la perspectiva de un individuo, por lo tanto si dentro de
una familia se mantienen los roles de géneros tradicionales todo indica que
esos no van a cambiar nunca, pues cada individuo de dicho seno familiar va a
adoptar esos roles para el resto de su vida inconscientemente, creyendo que es
lo correcto y natural, en otras palabras los roles de géneros tradicionales irán
reproduciéndose rápidamente. Sin embargo puedo ver que esto está cambiando
paulatinamente, la población más joven está teniendo un poco más de conciencia
acerca de este tema, se reconoce que hay un problema con la visión que se
tiene de las mujeres y se admite que la igualdad entre las mujeres y los
hombres es algo que hay que alcanzar como país. Aunque eso no significa que haya
cambios drásticos y palpables al respecto. Se acepta que hay un problema de
machismo en el país, se sabe que hay que cambiar las actitudes cotidianas, pero
aun así no ocurren cambios reales en la vida diaria, después de todo cambiar un
paradigma que ha estado vigente por tanto tiempo es difícil de cambiar tan rápidamente.
En
tanto al acoso callejero es menester indicar que aún no se le toma la gravedad
necesaria, porque sigue ocurriendo constantemente a pesar de la ley contra el
acoso callejero, que vale decir se aprobó hace muy poco. El acoso callejero se
ha naturalizado a través de los años de manera impresionante, volviéndose casi
como si fuera algo característico de los chilenos y acogido por ellos también. Algunos
siguen pensando que esto es algo natural e inofensivo, de hecho por experiencia
personal puedo decir que muchas personas le quitan importancia reclamando que
las mujeres exageran en lo que ellas consideran acoso, ridiculizándolas en el
proceso. Y es lamentable decir que esto no va a cambiar si es que los hombres
no dejan de ver a las mujeres como meros objetos sexuales, eso sin duda es el meollo
de la cuestión. Las mujeres hasta hoy en día se reducen a simples objetos de
deseo carnal, por lo tanto si tomamos eso en cuenta no es raro que se crea que
el acoso sólo sean considerados inocentes piropos que la mujer debería tomar de manera más
relajada.
De esta manera, la concepción que se tiene de la mujer es reducida a
lo sexual y esto se puede verificar por el acoso callejero perfectamente, por
lo que hay que seguir educando a la población sobre este tema, hacerles
entender a hombres y mujeres que éstas últimas no pueden ser de ninguna manera encasilladas
en una dimensión sexual.
Finalmente
y para terminar quiero decir que este tipo de actividad fue muy novedosa para
mí, pues nunca había sido consiente, a este nivel, de cómo el machismo podía
afectar mi vida diaria. Obviamente siempre supe de este tema, pero esta actividad
me hizo notar el nivel de aprensión que la población posee ante esta dinámica. El
hecho de narrar acontecimientos cotidianos y analizarlos en todas sus formas
posibles es una experiencia que yo agradezco personalmente, pues creo que es
importante desarrollar esta mentalidad critica a todo lo que nosotros en
nuestro diario vivir pasamos por desapercibido. Después de todo es fácil
expresar nuestras opiniones, pero es difícil llevar nuestros ideales a la práctica
y con esta actividad nos pudimos por lo menos dar cuenta de la dinámica que el
machismo sigue, de cómo estas prácticas se reproducen bajo nuestras propias narices. Para mí esta experiencia fue realmente gratificante y
significativa, pues ahora me encuentro a mí misma analizando ocurrencias
cotidianas de manera inconsciente y ahora es como si fuera algo totalmente automático en mi persona. Definitivamente me he vuelto más crítica en lo que a este tema respecta.
Yukina
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