Me parece que dentro de las diferentes
entradas del blog, el rol de género fue la temática más recurrente. Dos de
ellas tuvieron que ver directamente con esto. En un caso fue todo un tema el
que yo le abriera la puerta o dejara pasar primero a una mujer y en la otra fue
el tema de mi hermana yendo a buscar a su pololo en un viaje de una hora y
media. En lo primero se puede ver cómo un poco, en mi opinión, como la crítica
del rol de género ha llegado al punto de poner atención a cosas ínfimas y que
finalmente afectan una convivencia sana y cordial. Por otro lado, el segundo
caso reafirma los roles de género, ya que dentro de mi familia fue
prácticamente inconcebible que haya sido mi hermana la que fuera a buscar a su
pololo y no él a ella, “como debería ser”.
Tomando inicialmente el primer caso,
llama bastante la atención hasta donde ha llegado la lucha contra actitudes
sexistas. Se puede entender completamente la lucha de la mujer por superar el
rol femenino que se le ha implantado históricamente. Sin embargo, que sean
rechazadas cosas tan cotidianas y que pasan mucho más por aspectos de
cordialidad y, por llamarlo de alguna manera, de buenas costumbres, me parece
un tanto exagerado. Abrir la puerta o dejar pasar primero a una persona a la
casa son cosas que yo hago con cualquier persona, sea amigo, pareja, familiar
etc. Ha llegado a tal punto el repudio de ciertas mujeres al rol de género que
terminan aumentando el rol. Todo termina siendo sexista, todo termina siendo un
acto que las trata como mujeres y no persona, cuando, en mi opinión, esto no es
así. Al hacer tanto énfasis en el rol de género, de cierta forma lo están
ampliando ellas mismas y haciendo más foco sobre el mismo.
El segundo caso es más claro y repite
muchas conductas que están presentes en la cotidianeidad. Me parece que el
mecanismo que funciona en este caso es la división entre funciones y roles
según el sexo. El hombre es el que debe proteger, el que debe arriesgarse,
sacrificarse y trabajar por la mujer. La mujer por el otro lado es la pobre y
desvalida que es protegida y ayudada por su hombre. Es algo común, latentemente
presente ya que gente que dice no ser sexista termina incurriendo en ese mismo
pensamiento y aplicando las mismas categorías. Si bien existe una imagen de una mujer más independiente
y capaz dentro de la imagen social, todavía se hace complicada una visión de
ella por sobre el hombre. Aun está presente la división en la pareja donde
existen dos roles determinados, que deben ser cumplidos bajo una determinada
pauta de deberes que no puede ser superada. Ha habido avances que han diluido
un poco las fronteras entre cada rol, pero el aspecto general del problema
sigue estando ahí. Existe un rol dentro de la relación para el hombre y otro
para la mujer.
Me parece que la actividad sirve para
tener un ojo más crítico sobre las diferentes dinámicas sexistas que se dan en
el día a día. De hecho, mediante esta actividad el tema se fue haciendo
presente y hasta llegué a tocar el tema con un par de amigos para ver que
opinaban al respecto y como veían que se daban estas situaciones en sus vidas.
Algo que claramente no hubiese pasado si no hubiese sido por esta clase.
- Yesler
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