Era
un día sábado hace tres semanas, un día nublado y que se vivía con mucha pena
por el fallecimiento de un tío muy cercano. Como familia estábamos bastante
golpeados, desde mi abuela, hasta el pololo de mi prima menor "Matías",
el cual era el yerno de mi tío fallecido. Cuando estábamos en la iglesia aquel
día sábado fue bastante grato recibir el apoyo de una gran cantidad de amigos y
conocidos, pero hubo un incidente que llamo poderosamente mi atención. En uno
de los tantos pésames brindados a Matías, se acerco un conocido el cual le dijo
"Mucha fuerza, pero tienes que estar bien, ahora tu eres el hombre de la
casa y por lo tanto el pilar de esta. No llores, tienes que ser fuerte por tus mujeres, deja que ellas voten sus buenos
lagrimones en tu hombro", dicho
esto solo atine a abrazar a Matías, yo sabía que para él, mi tío había sido
como el padre que nunca tuvo y por ende entendía que sufriera y llorara como
cualquier familiar cercano, por lo cual rompió en llanto y yo con él, por el
deceso de nuestro familiar. Luego de terminar de llorar, le dije “no te
preocupes, que yo sepa todos trabajamos y estamos para apoyarnos como familia,
si falta mi tío entre todos sabremos llevar situación adelante”.
Resulta
sorprendente como se reprime la emocionalidad del hombre, el llorar no es
propio del género masculino pero si inherente al género femenino, según esta
persona que le dio el pésame a Matías sin conocer previamente su historia familiar
y cuan afectado estaba por el deceso de una persona muy cercana. A su vez se
espera de este que sea el apoyo para todos en su hogar, solo por el hecho de
ser hombre y el pilar de este pese a no percibir el mayor sueldo o ser el jefe
de hogar debía soportar el solo la carga emocional del grupo familiar.
Claramente queda demostrado como se performa la actitud que debe tener un
hombre frente a la muerte de un ser querido, invisibilizando sus sentimientos
solo por su sexo y porque resulta ser lo socialmente aceptado.
Larry
No hay comentarios:
Publicar un comentario