Era un día de semana normal de Marzo, por lo cual el transporte público estaba lleno.
Iba a juntarme a almorzar con mi polola, ya que no tenía clases ese día. Ella tenía que ir a ver su mamá que trabaja en el tribunal electoral, en el metro Santa Ana. Como siempre, me dijo que odiaba el metro en la mañana, que siempre está lleno y hay "viejos verdes" que la miran. Le contesté que se quedara tranquila, que no pasaría nada.
Pero no fue de ese modo. En un principio, hablábamos por Whats App, me dijo que el metro iba lleno, que hacía un calor horrible y que quería llegar rápido.
En ese entonces, yo le seguía hablando hasta que escribió: "Me pasó algo horrible" y dejamos de hablar, no se volvió a conectar en la conocida aplicación.
Llegó entonces la hora de almuerzo, nos juntamos en su departamento. Llegó con una cara de impotencia, rabia y no entendía porque. Por lo que le pregunté: ¿Pasó algo? a lo que contestó, "Me tocaron el poto"* Dijo que se dio vuelta a ver quien había sido, pero todos los hombres y mujeres mostraban indiferencia. Había sido una mano loca, invisible. En cuanto exclamó esas palabras me quedé helado, le empecé a preguntar si estaba bien. En ese momento, me invadió una rabia e impotencia increíble.
Nunca antes había vivido algo así, muchas veces le gritaban a mis amigas en la calle. Yo me reía y lo encontraba chistoso, hasta que vi a mi polola tan enojada y frustrada. Desde ese momento, comencé a aborrecer todo lo que tuviera que ver con el acoso callejero.
Después de lo sucedido le dije que fuéramos a almorzar a algún lado, pero teníamos que tomar metro. Ella se negó, no quería volver. Le dije que estaba yo, que yo iba a cubrirla si quería. Ella, al otro día le comentó esto a sus amigas y muchas de ellas habían tenido experiencias similares, les habían gritado o acosado con la mirada.
Así vi como el miedo se va reproduciendo, como las mujeres al contar sus experiencias cada vez sienten menos ganas de usar el transporte público, pasar por afuera de una construcción, un partido de fútbol o cualquier evento que reúna a hombres en una masa, donde pueda ser difícil identificarlos o ponerlos en vergüenza.
*La frase "tocar el poto" significa "tocar el trasero" en Chile. Fue usada explícitamente por mi polola
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