Hace ya casi
dos años que trabajo en una empresa que tiene la concesión de alimentos de
distintos recintos deportivos y de espectáculos como Movistar Arena, Estadio
Monumental, Santa Laura y San Carlos. El área en el que trabajo no es fácil,
estoy a cargo del área de bandejeros, que es el área en el cual se trabaja con
la gente que sale a vender productos de forma ambulante y en bandejas entre el
público. Esta gente lleva años, incluso décadas, trabajando en el mismo rubro, es toda una tradición familiar de todos quienes trabajan en esto y por ende, conocen
todas las “mañas” del trabajo lo cual muchas veces hace difícil nuestro
trabajo.
Recuerdo que
cuando empezamos con este sistema éramos tres hombres los que estábamos a cargo
pues habían solo tres recintos en los que se trabajaba. Al adquirir la empresa,
la concesión de un cuarto recinto (Santa Laura) se hacía necesario que entre
otra persona al equipo de encargados y la más indicada para este nuevo cupo era
una mujer, Camila, quien trabajaba con nosotros hace un tiempo y conocía bastante bien el rubro. Su postulación
al cargo generó fuerte resistencia en la gerencia quienes argumentaban que una
mujer no podría hacerse cargo de un recinto deportivo (por lo demás un estadio
de futbol, templo de la “masculinidad”) y que no podría lidiar con las “mañas”
de los bandejeros para quienes sería fácil pasarla a llevar. Tras una larga
discusión la gerencia finalmente aceptó (a regañadientes) que Camila se hiciera
cargo del estadio Santa Laura tras lo cual empezó toda una carrera para
desprestigiarla. Al principio la empresa, dudando de la capacidad de Camila,
contrataba gente que fuera a ayudarla en cada evento lo cual hacia notoria una
evidente discriminación hacia el género femenino en un rubro que
tradicionalmente ha sido masculino y que se traducía en una merma en los
ingresos de Camila quien ganaba menos por hacer el mismo trabajo que algunos
hombres. Esto venía a complementar la tendencia nacional respecto a la
diferencia de ingresos por un mismo trabajo entre géneros. Pasados algunos
meses Camila demostró ser igual e incluso más competente que algunos hombres en
su cargo, se ganó el respeto de los bandejeros, de la gerencia y de todos
quienes alguna vez la miraron en menos.
Hoy Camila goza de un prestigio en la empresa que la ha hecho valerse de promociones y la adquisición de más recintos a su responsabilidad. Esto ha llevado a un aumento en sus ingresos y a que hoy gane más que varios hombres que ostentan cargos similares haciendo justicia en términos de ingresos, los cuales en su caso se basan en el mérito y no en otros factores discriminatorios como el género. Así Camila rompió con el esquema tradicional de la relación desigual de géneros y se transformo en un ejemplo a seguir para otras mujeres que sufren discriminación a diario en sus relaciones laborales.
Hoy Camila goza de un prestigio en la empresa que la ha hecho valerse de promociones y la adquisición de más recintos a su responsabilidad. Esto ha llevado a un aumento en sus ingresos y a que hoy gane más que varios hombres que ostentan cargos similares haciendo justicia en términos de ingresos, los cuales en su caso se basan en el mérito y no en otros factores discriminatorios como el género. Así Camila rompió con el esquema tradicional de la relación desigual de géneros y se transformo en un ejemplo a seguir para otras mujeres que sufren discriminación a diario en sus relaciones laborales.
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