24 de marzo de 2015

Rompiendo Esquemas Tradicionales

     Hace ya casi dos años que trabajo en una empresa que tiene la concesión de alimentos de distintos recintos deportivos y de espectáculos como Movistar Arena, Estadio Monumental, Santa Laura y San Carlos. El área en el que trabajo no es fácil, estoy a cargo del área de bandejeros, que es el área en el cual se trabaja con la gente que sale a vender productos de forma ambulante y en bandejas entre el público. Esta gente lleva años, incluso décadas, trabajando en el mismo rubro, es toda una tradición familiar de todos quienes trabajan en esto y por ende, conocen todas las “mañas” del trabajo lo cual muchas veces hace difícil nuestro trabajo.

     Recuerdo que cuando empezamos con este sistema éramos tres hombres los que estábamos a cargo pues habían solo tres recintos en los que se trabajaba. Al adquirir la empresa, la concesión de un cuarto recinto (Santa Laura) se hacía necesario que entre otra persona al equipo de encargados y la más indicada para este nuevo cupo era una mujer, Camila, quien trabajaba con nosotros hace un tiempo y conocía bastante bien el rubro. Su postulación al cargo generó fuerte resistencia en la gerencia quienes argumentaban que una mujer no podría hacerse cargo de un recinto deportivo (por lo demás un estadio de futbol, templo de la “masculinidad”) y que no podría lidiar con las “mañas” de los bandejeros para quienes sería fácil pasarla a llevar. Tras una larga discusión la gerencia finalmente aceptó (a regañadientes) que Camila se hiciera cargo del estadio Santa Laura tras lo cual empezó toda una carrera para desprestigiarla. Al principio la empresa, dudando de la capacidad de Camila, contrataba gente que fuera a ayudarla en cada evento lo cual hacia notoria una evidente discriminación hacia el género femenino en un rubro que tradicionalmente ha sido masculino y que se traducía en una merma en los ingresos de Camila quien ganaba menos por hacer el mismo trabajo que algunos hombres. Esto venía a complementar la tendencia nacional respecto a la diferencia de ingresos por un mismo trabajo entre géneros. Pasados algunos meses Camila demostró ser igual e incluso más competente que algunos hombres en su cargo, se ganó el respeto de los bandejeros, de la gerencia y de todos quienes alguna vez la miraron en menos.
   
     Hoy Camila goza de un prestigio en la empresa que la ha hecho valerse de promociones y la adquisición de más recintos a su responsabilidad. Esto ha llevado a un aumento en sus ingresos y a que hoy gane más que varios hombres que ostentan cargos similares haciendo justicia en términos de ingresos, los cuales en su caso se basan en el mérito y no en otros factores discriminatorios como el género. Así Camila rompió con el esquema tradicional de la relación desigual de géneros y se transformo en un ejemplo a seguir para otras mujeres que sufren discriminación a diario en sus relaciones laborales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario