24 de marzo de 2015

Transporte público en Bogotá, un espacio por mejorar


La publicidad, los medios de comunicación, la tradición y/o la cultura han impuesto en las personas, ya sean hombres o mujeres, diferentes y específicos parámetros con los que deben ser vistos y con los que deben actuar dentro de la sociedad. En muchos casos y a lo largo de la historia, la imagen de la mujer ha sido totalmente desvalorada, comercializada y expuesta en diversos contextos. De manera que, se acostumbra a ver a la mujer como un ser que puede ser manipulado para diferentes fines, ya sea dentro de contextos domésticos, sexuales o publicitarios. 


La intolerancia y el irrespeto hacia la mujer es algo diario y común, se puede observar en la música, la televisión, la publicidad, en la calle o el hogar. Las mujeres son foco de atención y crítica constante, la forma en que actúa, viste o piensa siempre serán juzgadas. Por lo que un aspecto tan básico y natural como escoger la ropa del día, para la mujer se vuelve una decisión importante y difícil de tomar. No por un aspecto superficial o de belleza, sino porque esa será la imagen que todos verán durante el día en diferentes ambientes y de acuerdo a ella será tratada.

No es igual llevar puesto pantalones a una falda o vestido, y menos si se tiene que enfrentar a la odisea de tomar el transporte público. Cada quien, sea hombre o mujer, tiene la libertad y el derecho de expresar su personalidad y estilo a través de la ropa. Razón por la cual, una mujer no debe cohibirse de usar las prendas de vestir que quiera solo para evitar situaciones incomodas o en las que puede verse en riesgo. Soy usuaria del transporte público y como los demás tengo derecho a hacer uso del mismo, pero circunstancias en las que prima la comodidad y seguridad, es necesario para mi tomar otro tipo de transportes y evitar hacer uso del transporte público. Pues es, la inseguridad y el temor las principales razones que me motivan y a muchas mujeres más a buscar otros medios de transporte.

En Bogotá, a diario una mujer es vulnerada dentro del servicio de transporte público y esa acción es más propensa a efectuarse según la apariencia y el tipo de ropa que se usa. En muchos casos se excusan las acciones de los agresores diciendo que la mujer es la culpable, puesto que no actúa como se supone debe hacerlo. Entonces, frases como “ella se lo busco”, “una dama no se viste así” o “fue culpa de ella por no cuidarse o hacerse respetar” revelan la intolerancia y la desigualdad que existe en la sociedad y a la que se enfrenta día a día la mujer. 

En la actualidad, este es un tema de gran preocupación y relevancia en Bogotá, por lo que se han impuesto diferentes campañas y mecanismos de seguridad. Algunos de estos es incorporar mujeres policías infiltradas a los buses articulados del sistema Transmilenio, hacer campañas publicitarias y adecuar dentro del articulado un espacio específico para las mujeres. Esta última, resulta ser la opción menos favorable y efectiva, pues es la solución más fácil para algo que debe ser tratado desde el respeto, la igualdad y la tolerancia que se debe tener por el otro.




Artículo de interés:
2. Lanzamiento campaña en Transmilenio. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=aSariP4xu5o


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