La semana pasada estaba con dos amigos, en una estación de metro. Mientras caminábamos para salir hacia la calle, a nuestra izquierda vimos tres círculos enormes que resultaron ser afiches que llamaban a detener el acoso en el metro.
Lo que llamó nuestra atención, es que uno de los carteles mostraba a un hombre de no más de 20 años, que tenía un aspecto de pertenecer a un estrato social más bien alto, y este decía “YO RESPETO”.
Uno de mis amigos dijo “Seguramente si una persona ve a un cabro chico diciendo yo respeto va a evitar que acose a una mujer en la calle o en el metro”. Nos reímos, pues era evidente su tono de broma. Sin embargo, nos quedamos conversando respecto a eso y decidí preguntarle su opinión respecto al acoso callejero o a los tan temidos agarrones del metro. Él me contestó que consideraba que faltaba educación que evitara que los hombres crecieran pensando que eso era normal, ya que esperaban a que los hombres tuviesen veinte años para enseñarles que deben respetar a las mujeres y que no pueden acosarlas. Sin embargo, también destacó que cuando él veía las noticias, los hombres que acosaban mujeres en el metro eran hombres mayores y que tan sólo de aspecto parecían de un sector socio económico más bajo.
Con mi amiga comenzamos a contar experiencias sobre acoso callejero que nos habían sucedido y en eso llegamos a un factor común; las mujeres no sabíamos actuar frente a estas situaciones, pues nos quedábamos calladas y en lugar de defendernos nos poníamos a llorar sintiéndonos víctimas.
En ese momento nuestro amigo dijo “Ven chiquillas, les falta educación respecto al acoso. Si en los colegios o en las familias enseñaran cómo reaccionar frente a situaciones así, ustedes no hubiesen tenido experiencias tan traumáticas, y hubiesen podido defenderse haciendo valer sus derechos”.
Sí, él tenía razón, ya que desde que somos pequeñas, solamente nos enseñan a cuidarnos, a evitar esta clase de situaciones y hasta nos enseñan que clase de ropa usar para evitar que nos ocurra algo así. Pero nunca nos dicen “Si alguien intenta acosarte en la calle, en el metro o en donde sea debes defenderte, gritar, etc.”
Pareciera que esto es porque somos mujeres y debemos tener una actitud sumisa frente a las situaciones que nos ocurren, como si la posición de víctimas fuese la que nos corresponde por derecho. Pero son las mismas mujeres las que también permiten que esto siga ocurriendo, ya que ellas no le enseñan a sus hijas a defenderse o que su cuerpo es de ellas y que nadie debe agredirlo.
También, las mujeres normalmente generalizamos y decimos que los hombres son todos iguales, pero muchísimos hombres tienen posturas como la de mi amigo, una postura que defiende a la mujer y que plantea que la solución para esto es actuar desde que somos niños.
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