9 de abril de 2015

"El fútbol es para hombres, no pa' mujeres"

  En el 2012, cuando cursaba 4° medio en el Liceo Nacional De Maipú, yo jugaba un campeonato de fútbol  inter escolar con el resto de los colegios de la comuna. Éste campeonato comenzó en agosto de ese mismo año y que culminaría definiendo al campeón el viernes 30 de noviembre. En nuestro equipo teníamos grandes jugadores, todos jugaban en la liga de Maipú, por lo que ya nos conocíamos bastante bien, y a medida que fue transcurriendo el tiempo, nos complementamos como equipo y en resumidas cuentas después de una larga campaña, logramos poner a nuestra institución (Liceo Nacional) como finalista del campeonato inter escolar de la comuna. Recuerdo que esa final fue un día  bastante nublado, el partido estaba programado para las 10:30 de la mañana, por lo que a las 9:30 emprendimos rumbo al estadio.
Al llegar allá, reconocimos la cancha, nos equipamos, el profesor nombró la formación titular y enfilamos camino a la cancha por el túnel del estadio Santiago Bueras De Maipú. Todo listo, todo dispuesto, el árbitro toca el pitazo inicial y comienza el partido, recuerdo que fue un partido muy reñido, muy peleado, se disputaba cada pelota intensamente, por lo cual, el marcador no se movía, las cosas estaban cero a cero y así fueron corriendo los minutos hasta que terminó el primer tiempo y nos fuimos al descanso.  
En el segundo tiempo, nos logramos poner en ventaja con un zapatazo de media distancia de uno de los delanteros de nuestro equipo y pusimos así en desequilibrio el marcador, sin embargo, a poco tiempo de haber hecho el primer gol, el equipo rival nos empata con un cabezazo certero en el área, nada que hacer para el arquero. Finalmente, a 10 minutos del epílogo, mi equipo logró anotar el segundo gol, con el cual nos coronábamos como campeones de la categoría. Y cuando el partido expiraba, yo salto a despejar una pelota mediante golpe de cabeza y un compañero mío también quiso despejar la pelota, pero mediante una jugada conocida como una “chilenita”, por lo cual, llegué yo primero a despejar la pelota y tras la descoordinación que tuvimos, mi compañero me termina por conectar la “chilena” en pleno rostro, un golpe durísimo que cuando iba descendiendo del salto imaginé inmediatamente que era grave y caí al piso. En ese preciso instante se acercan dos jugadores del equipo rival y comienzan a decirme una serie de insultos e improperios, claro, ellos pensaron que yo estaba haciendo tiempo para que avanzara el reloj y terminara luego el partido, pero entre esos insultos me dijeron: “párate %$#& esto es pa’ hombres no pa’ mujeres”, “soy niñita, anda jugar con Barbie cagón de mierda”. Yo en ese minuto producto del golpe me quedé tendido en el piso boca abajo, por lo cual, ni ellos ni nadie veía mi rostro, pero yo al darme vuelta, me di cuenta que estaba sangrando de la nariz, la cual finalmente me la quebré en tres partes, a tan sólo tres días antes de la PSU. 

Y ahora analizando y reflexionando esa situación, considero que los jugadores que me dijeron tales insultos, fueron demasiado sexistas y duros en el sentido de que por el hecho de ser “hombre” prácticamente  no puedo  o no tengo el derecho a sentir dolor y atribuyen inmediatamente el hecho de que haya quedado tirado producto del golpe, en que soy una “mujer”, soy una “niña”, y soy débil. Entonces, a veces es importante cuestionarse esa visión tan rígida de que el hombre tiene que ser de una determinada manera y la mujer de otra manera muy opuesta. De hecho para ellos(los que me insultaron) no existe la posibilidad dentro de sus mentes que un hombre, pueda experimentar la sensación de dolor, de emoción, de llorar, etc. Sin embargo, creo que tanto hombres como mujeres funcionamos en base a estímulos afectivos y en ese sentido, los hombres no somos “un mueble” lo cual, no es más que un simple objeto, sino que somos de carne y hueso como cualquier otro ser humano que vive, que siente, que respira y que puede expresar libremente sus sentimientos de la forma como a él le parezca. 

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