9 de abril de 2015

El reggaetón

Es impresionante la masividad del "género" musical reguetón entre los Chilenos. En la mayoría de las fiestas se toca, se baila, se perrea. No conozco mucho sobre la historia ni como prendió tanto desde que llegó al país, pero es posible ver la importancia que adquieren los artistas que incluso algunos llegan al festival de Viña. Recuerdo que en sus inicios, artistas como Vico C lo usaban para hacer crítica social, pero ahora se transformó en un fenómeno completamente sexualizado.
Además de un ritmo pegajoso, el contenido de las letras ocupa casi en la totalidad de los nuevos hits contenidos que denigran a la mujer en todos los aspectos sexuales, objetivándola, estereotipándola, incitándola a la sumisión ante el hombre, que en este caso se exhiben como sus dueños, los que la llevarán a disfrutar las mayores fantasías sexuales, a cambio de que se dejen llevar por el ritmo y por el ofrecimiento de lujos, alcohol, viajes, drogas, etc. 
Para la mayoría estos contenidos son conocidos, y así se demuestra el poco interés en cambiar estas conductas en la sociedad, es más, consumen la música, se reproduce constantemente, se escucha en autos, casas, bares, no importa donde, pero ahí está, transmitiendo la desigual condición que debería tener la mujer como un objeto sexual al que se le debe tratar de llevar a la cama en la primera cita, bien alcoholizados o drogados, y que representa un logro o una conquista para el hombre, que si bien integra un lado romántico desde el hombre o de cierta docilidad ante la mujer, una vez conseguido el objetivo específico, viene la siguiente canción, menos o más perversa que la anterior.
Yo creo que estamos lejos de superar el sexismo si permitimos que estas influencias extranjeras lleguen a pavimentar las relaciones de pareja e implantar un ideal de relación en base a la farra, los lujos, los excesos.
Mucho deja que desear desde el mismo tratamiento de la música que es bastante básico.
Otra cosa interesante es que artistas Chilenos hagan reguetón con el mismo contenido sexista, es decir, ya está tan arraigado en la sociedad que permite una industria nacional en base a la denigración y sumisión femenina.

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