Durante este año he presenciado varias situaciones que, me han mostrado lo machista que se ha vuelto la sociedad en la que nos movemos día a día, recuerdo bien que fue un día martes por la tarde en la estación en la estación republica del metro de Santiago, la historia es la siguiente, eran como las seis de la tarde y yo acompañe a una amiga a dejar un trabajo a su facultad para después devolvernos juntos, estábamos los dos y un par de amigas de ella, la cosa es que al entrar a la estación de metro yo voy a cargar la tarjeta, mientras mis amigas esperan cerca del torniquete, en ese momento pasa un grupo de jóvenes (debían tener entre 15 y 17 años) , en ese momento uno de los jóvenes al pasar le pega un “agarrón” a mi amiga, la reacción de ella al ver que notar que un niño la está tocando es de golpear al joven, después de eso el grupo de jóvenes salió corriendo de la estación, ya esta situación en si mostraba un hecho sexista pero se pone más interesante. Luego nos subimos al metro, mi amiga ya estaba más tranquila ya le habíamos subido el ánimo, yo encontré que el que ella golpeara al joven estaba bien, pero a una de sus amigas encontró que esa no era la forma de reaccionar de una dama, que ella debía gritar que la estaban tocando para que alguien venga a ayudarle, lo peor es que después de ese comentario empezó una conversación como para normalizar la situación y empezaron argumento de que los hombres siempre serán así como “animalitos” y que las mujeres deben comportarse como damas o señoritas bajo cualquier circunstancia, y que en situaciones de acoso callejero ellas solo deben agachar la cabeza y asumir y no olvidar que ellas son unas damas y no tienen que reaccionar frente a estos hechos.
Yo no podía entender porque estaba normalizando este hecho y porque encontró que era de poca señorita defenderse con sus propias manos. Yo no entendía porque ella siendo mujer, viendo lo mal que estaba mi amiga, insistía en que eso no es de señorita. Yo empecé a notar como este discurso estaba normalizado para la amiga de mi amiga, ya que ella también debe vivir en carne propia lo cotidiano que se ha vuelto el acoso callejero, y aun así ella tenía muy naturalizado su discurso de lo que es ser señorita y como ellas deben actuar aunque estén en situaciones tan violentas como lo son los “agarrones”.
Como forma de análisis más crítica de esta pequeña historia donde se notan actitudes sexistas, en primer lugar yo separe la historia en dos hechos de sexismo. Primero el hecho del “agarrón”, que en mi opinión demuestra como el cuerpo de la mujer está erotizado a un punto en que ya se pasa por encima de la voluntad de la mujer y eso muestra que vivimos en una sociedad donde la mujer y su cuerpo son deseos de la sociedad y que el hombre pasa por en sima de la mujer. En segundo lugar y que es en lo que me quise enfocar en esta historia es como algunas mujeres tiene muy naturalizado los discursos de la femineidad ligados al ser señoritas aun en situaciones tan drásticas y violentas como lo son los agarrones en espacios públicos, para ellas las mujeres solo deben asumir esta situación en vez de reacciona, ya que reaccionar es de poco señorita, aquí encontré actitudes sexistas en la repetición de ese discurso, ya que esas ideas son de generaciones más antiguas como la de nuestros abuelos pero como esta tan normalizado en la sociedad se le puede escuchar hasta mujeres más jóvenes que yo y eso no es normal, sino que demuestra como los discursos se repiten tanto que terminan siendo parte de nuestro propio discurso. y si dejamos ue sigan existiendo las frases como "esto no es de señorita" seguiremos ayudando a naturalizar estas actitudes en nuestra sociedad.
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