28 de abril de 2015

"Juguetes con sexo"

Dos días antes de la navidad pasada, acompañe a mi amiga de 23 años, a comprar los regalos para sus dos hijos (hombres), de 4 y 2 años, era un día muy caluroso, y había mucha gente en el centro comercial. Buscamos alrededor de 2 horas, y yo veía que nada le convencía, entonces le dije: Ya, tenemos que encontrar algo, ¿por qué estás tan complicada?, ella con un poco de vergüenza me dice: Pucha, es que no sé qué hacer, le pregunte al Vicente (su hijo mayor) que le había pedido al viejito pascuero, y me dijo que quería una princesita Sofía (un personaje de una serie animada que está principalmente pensado para niñas).
A ello respondí: ¿Pero que tiene?, si en verdad eso le gusta, cómpraselo, es un niño chico, no sabe nada, ella dijo: Sí, pero me da miedo que se comience a acostumbrar a jugar con cosas de mujer, si  sigue así todos lo van a molestar y no quiero pensar que si le gustan esas cosas podría empezar a comportarse como niña… En verdad, era una situación difícil, no sabía mucho que decirle, y en eso se acerca una mujer de la tienda de unos 40 años, y nos dice: ¿que están buscando?, Mi amiga, me mira y dice: No nada, solo estamos mirando… Yo intervengo y digo: ¿tiene algo de la princesita Sofía?, mi amiga me mira con cara de “voy a matarte”, entonces la señora amablemente dice: sí, claro, tenemos muchas cosas para niñas… Muy incomodas con mi amiga simplemente la seguimos hasta un pasillo en donde todo era rosa y habían solo juguetes para “niñas”, entonces la señora pregunta: ¿Qué edad tiene su hija?, y yo le respondo: Es hombre, tiene 4 años, entonces la señora nos mira sorprendida, y dice alterada: ¿cómo va a andar preguntando por estos juguetes para un niño? desde chico usted tiene que enseñarle a ser hombrecito, ¿cómo va a andar jugando con muñecas?, por eso la sociedad está como está. Ese comentario me dio mucha rabia, pero mi amiga me tomo del brazo y dijo que nos fuéramos, estaba muy avergonzada, yo simplemente la seguí, y le dije que no tenía que escuchar esas cosas, pero ella respondió que en realidad la señora tenía razón, no podía darle en el gusto en esas cosas a sus hijos, porque se iban a acostumbrar a jugar con cosas de mujer y eso podía tener consecuencias…
En ese momento, llegue a pensar que esa situación era algo normal, pero ahora, reflexiono que es una situación totalmente sexista, ya que cruelmente se le impone a los niños lo que deben ser, lo que les debe gustar, como deben comportarse, etc. De acuerdo a su sexo, pasando a llevar su inocencia, en la cual ellos no hacen distinciones arbitrarias como los adultos acerca de lo que un hombre debe hacer. La división arbitraria de los juguetes, de colores, etc. son las primeras enseñanzas que les damos a los niños y desde ahí traspasamos discriminaciones, enseñándoles a cuestionar la diferencia, por lo tanto, somos nosotros mismos los culpables de seguir reproduciendo la desigualdad y discriminación a través de simbolizaciones de las que muchas veces no somos conscientes, por lo tanto, creo que a veces cabe preguntarnos ¿Qué somos realmente?, quizás en muchos sentidos no somos más que una construcción cultural que nos limita a ser lo que quieren que seamos.
Esto se relaciona con el video “las niñas pueden”, ya que allí se muestra que las niñas son las perjudicadas cuando se les enseña a ser “señoritas”, y casi desapercibidamente se les guía a reproducir la divisiones sexuales tradicionales; Pero no solo ellas son las perjudicadas, también lo son los niños que se ven envueltos en los estereotipos de género cuando se les enseña a ser “hombres”, ya que a través de símbolos también creamos sus identidades, diciéndoles que deben jugar con ciertos objetos que refuercen su “masculinidad”.

Si bien estos hechos son invisivilizados, de nosotros depende hacer ver que son sexistas, y que es necesario cambiarlos para que las desigualdades se superen, a través de la enseñanza a las nuevas generaciones de no establecer arbitrariamente divisiones sexuales en ningún nivel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario