Dos días antes de la navidad pasada, acompañe a mi amiga de
23 años, a comprar los regalos para sus dos hijos (hombres), de 4 y 2 años, era
un día muy caluroso, y había mucha gente en el centro comercial. Buscamos
alrededor de 2 horas, y yo veía que nada le convencía, entonces le dije: Ya,
tenemos que encontrar algo, ¿por qué estás tan complicada?, ella con un poco de
vergüenza me dice: Pucha, es que no sé qué hacer, le pregunte al Vicente (su
hijo mayor) que le había pedido al viejito pascuero, y me dijo que quería una
princesita Sofía (un personaje de una serie animada que está principalmente
pensado para niñas).
A ello respondí: ¿Pero que tiene?, si en verdad eso le
gusta, cómpraselo, es un niño chico, no sabe nada, ella dijo: Sí, pero me da
miedo que se comience a acostumbrar a jugar con cosas de mujer, si sigue así todos lo van a molestar y no quiero
pensar que si le gustan esas cosas podría empezar a comportarse como niña… En
verdad, era una situación difícil, no sabía mucho que decirle, y en eso se acerca
una mujer de la tienda de unos 40 años, y nos dice: ¿que están buscando?, Mi
amiga, me mira y dice: No nada, solo estamos mirando… Yo intervengo y digo:
¿tiene algo de la princesita Sofía?, mi amiga me mira con cara de “voy a
matarte”, entonces la señora amablemente dice: sí, claro, tenemos muchas cosas
para niñas… Muy incomodas con mi amiga simplemente la seguimos hasta un pasillo
en donde todo era rosa y habían solo juguetes para “niñas”, entonces la señora
pregunta: ¿Qué edad tiene su hija?, y yo le respondo: Es hombre, tiene 4 años,
entonces la señora nos mira sorprendida, y dice alterada: ¿cómo va a andar
preguntando por estos juguetes para un niño? desde chico usted tiene que
enseñarle a ser hombrecito, ¿cómo va a andar jugando con muñecas?, por eso la
sociedad está como está. Ese comentario me dio mucha rabia, pero mi amiga me
tomo del brazo y dijo que nos fuéramos, estaba muy avergonzada, yo simplemente
la seguí, y le dije que no tenía que escuchar esas cosas, pero ella respondió
que en realidad la señora tenía razón, no podía darle en el gusto en esas cosas
a sus hijos, porque se iban a acostumbrar a jugar con cosas de mujer y eso
podía tener consecuencias…
En ese momento, llegue a pensar que esa situación era algo
normal, pero ahora, reflexiono que es una situación totalmente sexista, ya que
cruelmente se le impone a los niños lo que deben ser, lo que les debe gustar,
como deben comportarse, etc. De acuerdo a su sexo, pasando a llevar su
inocencia, en la cual ellos no hacen distinciones arbitrarias como los adultos
acerca de lo que un hombre debe hacer. La división arbitraria de los juguetes,
de colores, etc. son las primeras enseñanzas que les damos a los niños y desde
ahí traspasamos discriminaciones, enseñándoles a cuestionar la diferencia, por
lo tanto, somos nosotros mismos los culpables de seguir reproduciendo la
desigualdad y discriminación a través de simbolizaciones de las que muchas
veces no somos conscientes, por lo tanto, creo que a veces cabe preguntarnos
¿Qué somos realmente?, quizás en muchos sentidos no somos más que una
construcción cultural que nos limita a ser lo que quieren que seamos.
Esto se relaciona con el video “las niñas pueden”, ya que
allí se muestra que las niñas son las perjudicadas cuando se les enseña a ser
“señoritas”, y casi desapercibidamente se les guía a reproducir la divisiones
sexuales tradicionales; Pero no solo ellas son las perjudicadas, también lo son
los niños que se ven envueltos en los estereotipos de género cuando se les
enseña a ser “hombres”, ya que a través de símbolos también creamos sus
identidades, diciéndoles que deben jugar con ciertos objetos que refuercen su
“masculinidad”.
Si bien estos hechos son invisivilizados, de nosotros
depende hacer ver que son sexistas, y que es necesario cambiarlos para que las
desigualdades se superen, a través de la enseñanza a las nuevas generaciones de
no establecer arbitrariamente divisiones sexuales en ningún nivel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario