20 de mayo de 2015

A diario.

Este relato comenzó en una camioneta con tres amigos varones y yo en medio del tráfico, a la hora pick de congestión en Alameda. Como es común se sintoniza una estación de radio y la escogida por mis amigos en esta ocasión fue un programa que estaba enfocado en la masturbación, aquí se pretendía llamar la atención de los oidores con anécdotas de los mismos radioescuchas en torno al tema. En un momento de la conversación se llega al punto en que los dos locutores y un oidor que llamó llegan a la conclusión de que a las mujeres no les gusta ver a los hombres masturbarse porque son bruscos, se les marcan las venas y tienen movimientos rápidos y energéticos, en cambio es mucho más satisfactorio ver a las mujeres ya que estas son más eróticas, mucho más sensuales y se tocan los genitales más lento y delicado. En ese momento yo dije: Cambien a esos imbéciles por favor. No podía creer como encajonaban al género femenino por ser más erótico y más sensual, una vez más destacando su fragilidad y delicadeza tan característica de la visión machista, además de eso se muestra al hombre como el poseedor de la energía y la fuerza, mostrando la masturbación como un ejemplo en el que el hombre tiene una determinada conducta muy “viril” y la mujer es delicada y “femenina”.  Para rematar ese viaje sintonizan un programa de deportes, en el que por supuesto el único deporte del que hablan es de fútbol, cuenta con tres comentaristas varones experimentados en este deporte y la única voz que se escapa de las voces de los comentaristas es la voz de una mujer hipersexualizada que interrumpe solo al momento de la pausa comercial o para indicar la hora. Efectivamente es posible,  la única voz femenina de un programa deportivo futbolístico es el de  una mujer que habla al borde del orgasmo. Por supuesto es un excelente señuelo para el público masculino, como no podría ser llamativo el futbol, pasión de pasiones, perfectamente acompañado de una voz femenina que habla cantadito gimiendo  la hora.  El problema de eso es que promueve un pensamiento violento, la mujer como objeto sexual, como productor de placer, un monumento erótico. El tercer punto de mi relato es que cuando comente las dos situaciones que me llamaron la atención de los programas de  radio,  mis amigos rieron diciendo que ya salió la feminista, “te lavan la cabeza en la universidad con esos cursitos con las profesoras locas” Ya que en mis cursos de formación general seleccione cursos de literatura y sociedad sobre la historia de la mujer. También dijeron “de seguro les tienen el agua cortá”, aludiendo que si tuvieran una sexualidad satisfactoria estarían más sumisas y no pensarían cosas raras, ya que para muchas personas es raro pensar que a diario existen practicas sexistas que segregan y violentan a la mujer, por ser mujer.
Falta el ultimo evento del día, es cuando llego a mi casa y esta una amiga de mi mama muy afligida, diciendo no saber qué hacer con su situación sentimental actual, es que su pareja le afirmo que no se va a ir a vivir con ella hasta que tenga un sueldo que le garantice poder mantenerla a ella, ya que no se puede permitir no poder “ mantener a su mujer como ella se merece”. Es por esto que solo se queda a dormir en las noches con ella pero no está dispuesto a convivir formalmente hasta tener la solvencia que le permita que  ella deje su  trabajo y se dedique  a cuidar a sus hijos y ser dueña de casa.

Todos los puntos relatados son prácticas sexistas, discriminatorias y segregadoras hacia la mujer, ya que se enaltece al hombre en la cúspide social, siendo más grave en los medios de comunicación puesto que esto propicia una sociedad seminal, con predominancia del hombre como modelo de poder, naturalizando las practicas sexistas como algo que fluye desde la naturaleza humana, propia de toda sociedad, rezagando a la mujer como un objeto sexual o una criadora de hijos, limpiadora y organizadora del hogar y al hombre como el productor de dinero.

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