El recién pasado nueve de Mayo, con mis amigas de más de cinco años (que son parte de mi equipo de patinaje), donde actualmente nuestras edades van desde los 20 años hasta los 31 años, hicimos una junta que teníamos programada desde hace una semana. Ésta junta, la realizamos en la casa de una de mis amigas, por lo que el ambiente era tranquilo y de confianza. Nos encontrábamos nosotras y un grupo de amigos de la dueña de casa. Al pasar el rato, las conversaciones empezaron a dirigirse en distintas direcciones, tuvimos variados tipos de temas; hablamos del patinaje, de las parejas, de otros amigos, de la familia, etcétera.
Se había creado un ambiente muy agradable, por lo que los temas fluían y fluían, entre el alcohol y las risas había mucha comodidad. En un momento, el grupo que se encontraba se dividió entre hombres por un lado y mujeres por el otro, así que las mujeres nos quedamos hablando entre nosotras. Dentro de toda esa variedad de temas de conversación, salió entre nosotras el tema del sexismo, a raíz de que justamente nos habíamos divididos entre hombres y mujeres. Cada una comenzó a relatar alguna experiencia sexista que habían vivido, pero siempre a través de que se iban acordando mientras una relataba su historia.
En un momento se comenzó a hablar de la mujer y la cocina, por lo que yo empecé a relatar una historia que me había ocurrido, respecto a este tema.
Se trataba de que una vez, mi abuela fue a tomar once a mi casa. Ella y mi mamá hablaban de como cocinar un plato, dándole indicaciones de como prepararlo, hasta que se le ocurre decirme -¿Usted niñita, cuando va a aprender a cocinar? y yo le respondí -¿Por qué tengo que aprender a cocinar? Ella me contesta -La preguntita que me hace, es obvio que va a tener que aprender a cocinar, porque cuando usted se case ¿Que le va a cocinar a su marido?. Yo a partir de eso, le dije que no iba a aprender a cocinar debido al hecho de que en algún momento me iba a tener que casar y tendría que cocinarle a mi marido. Si es que yo aprendía a cocinar, lo haría por gusto y no porque me correspondiera por el hecho de ser mujer y aprender lo doméstico.
Al terminar de contar mi anécdota con mi abuela, la mayoría de mis amigas estuvieron de acuerdo en lo que le respondí a mi abuela, pero otra de mis amigas, de 21 años, me dice -ya... pero tu abuela tiene razón, obvio que el papel de la mujer es cocinar, no me lo imagino de otra manera, para mí los papeles están definidos en la casa. Mis papás son viejos y ellos me criaron así. Por lo que todas al unísono le dijimos -Julieta, ¡que machista!.
El tema doméstico dentro de la sociedad, siempre es un papel que históricamente se le ha otorgado a la mujer. Al hablar de cocina, este es un papel que definitivamente en su mayoría es cumplido por ella. Desde ahí, es como se generan dichos como "no hay cómo la comida de mamá" o "mano de monja", referidos al sexo femenino.
Por otra parte, en temas publicitarios, en su mayoría, comerciales respecto a la cocina, al hecho cocinar y/o artículos de cocina, la mujer es la protagonista, es decir, es ella quién sale cocinando o limpiando la cocina. Se tiene como ya estipulado y asimilado, que dentro de un hogar, la persona que debe cocinar es la mujer, como la mamá o en otro caso las hermanas. Se da de manera muy rara que quien deba cumplir ese papel sea un hombre.
Respecto al caso sucedido con mi abuela, ella y debido a su edad también, cree y supone, que la mujer debe hacerse cargo de la cocina y sea la que esté a cargo de alimentar a su marido e hijos. Antiguamente, este "estigma" era aún mucho más potente, la mujer definitivamente era la encargada de lo doméstico, muy pocas salían a trabajar, por lo que saber y tener que cocinar era obligatorio para ellas. También ocurre con los padres de mi amiga, que le han inculcado a su hija, que por el hecho de ser mujer tiene un cierto papel que cumplir en la casa y que se relaciona con la organización del hogar, es decir, saber limpiar, cocinar, etcétera.
De igual manera, es sorprendente como esta tradición que se va traspasando de padres a hijos, como en el caso de mi amiga, con sus "padres viejos", que tienen ciertas costumbres más de antaño, lo traspasan a sus hijos. Finalmente, en casos como éste, se genera un cierto círculo vicioso de generación a generación.
Se les enseña a los hombres que tienen un determinado papel y a las mujeres que tienen otro determinado papel, siendo que en la actualidad estos papeles debiesen de desaparecer, para que ambos sexos partan por una igualdad dentro del mismo hogar, en este caso, respecto a lo doméstico.
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