Era el día jueves 14 de mayo en Movistar Arena. La jornada
de trabajo era extenuante, se vendía a destajo. Un Movistar arena lleno hasta
más no poder de fanáticos que saltaban, gritaban, bailaban a tal punto que en
un momento parecía venirse abajo el
recinto junto con todas las almas que lo habitábamos en aquel momento. A medida
que transcurría el concierto a la gente más sed le daba, mas bebida se vendía y
por ende más arduo era el trabajo que realizábamos. La jornada al menos tenía
un matiz especial: mientras trabajábamos, la música de fondo era nada más ni
nada menos que los Fabulosos Cadillacs en vivo lo cual hacía bastante más
agradable el estar ahí sudando la gota gorda.
La experiencia de casi dos años trabajando en
conciertos de este tipo me hacían sospechar que más de algún problema
tendríamos en algún momento. Cuando la fanaticada está fuera de sus cabales,
extasiada por la música que entra por sus oídos y hace vibrar todo su cuerpo al
punto que distorsiona su percepción de la realidad siempre se producen
altercados. Esto suele pasar en los conciertos de Rock, Metal o Punk lo cual no
deja de ser, para mí, enormemente llamativo. Y no me equivoque. No pasaba ni la
mitad del concierto cuando me llaman por la radio para avisarme que un cliente
reclamaba que la bebida que le pasó un vendedor ambulante (bandejero) estaba desvanecida. Este es un problema que ocurre todo
el tiempo y que todos quienes trabajamos ahí podemos controlar así que le pedí
a Yasna (jefa de una de las bodegas de donde salen los bandejeros a vender
bebidas entre el público) que fuera a hablar con el cliente, pedirle las
disculpas correspondientes y cambiarle la bebida. Pasaron unos minutos y
mientras me disponía a escuchar el tema “Siguiendo a la Luna” cómodamente (aprovechando
un lapsus de poco trabajo) me llama Yasna por radio, un poco alterada diciendo
que necesitaba urgente que fuera a donde estaba ella. Llegue y la encontré junto a un hombre de unos 30 años, claramente ebrio, alterado y fuera de sus cabales.
Yasna se me acercó y me narró lo ocurrido en esos pocos minutos: que llego con una bebida para cambiársela y con la
disposición de pedir disculpas pero el hombre se presentó inmediatamente
alterado y con una actitud hostil. A penas vio a la Yasna empezó a despotricar
que esto no podía ser, que lo encontraba terrible, que eramos unos estafadores
y un montón de cosas más. Yasna, según me relató, trato de calmarlo y decirle
que podía cambiarle la bebida o en su defecto devolverle la plata sin embargo,
parece que la intención del hombre era pelear pues no aceptó nada de lo que
Yasna le ofrecía. La mujer, ya enfadada le dijo al tipo que podía tomar o dejar
las opciones que se le estaban ofreciendo a lo que el hombre contestó que
quería hablar con el encargado, remarcando que debía ser hombre. Yasna, al parecer
acostumbrada a este tipo de discriminación me llamó de inmediato y cuando
llegue fue inconfundible su cara de resignación y de frustración. Fui a hablar
con el tipo, y con la experiencia de saber cómo tratar estas situaciones logré
sin mayores problemas que el tipo aceptara la bebida de cambio y se devolviera
a ver el concierto.
La situación tuvo un tinte
sexista que pude identificar de inmediato. Yasna y yo llevamos trabajando la
misma cantidad de tiempo en la empresa, tenemos casi la misma cantidad de
eventos en el cuerpo y sabemos como tratar distintas situaciones con distintos
públicos desde barras bravas en los estadios hasta públicos metaleros y rudos
en conciertos. A pesar de esto, hay situaciones en que la discriminación de
género pone un obstáculo mayor y las mujeres de la empresa quedan casi
inhabilitadas para solucionar problemas por que algunos tipos ( como el de esta
situación) se niegan a hablar con ellas simplemente por el hecho de ser
mujeres. Esta situación en general es minoritaria, sin embargo, las mujeres de
la empresa saben que frente a estos casos no pueden hacer mucho por lo que
llaman inmediatamente a un hombre para poder dar fin al asunto. La resignación
que muestran no es culpa de ellas, sino más bien de lo difícil que es hacer
algo frente a la discriminación de género en situaciones tan extremas y específicas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario