La navidad del 2014 la pasamos en familia como todas las anteriores, estábamos yo, mi hermana de 14 años y mi hermano de 8 años, además de mis padres. Como era de esperarse mis hermanos estaban más que ansiosos de poder abrir sus regalos, pero me llamo la atención la diferencia entre los regalos que recibió cada uno esa noche. Por un lado a mi hermano le regalaron la consola de videojuegos que tanto había deseado, además de pistolas de juguete entre otros, sin embargo a mi hermana le regalaron solo una pequeña cámara digital y el selfie stick, además de un poco de ropa. Si bien ambos estaban felices con sus regalos, la diferencia entre el precio de cada uno era muy notorio, y como era de esperarse mi hermana dijo en un tono irónico “claro, a los dos hombres siempre le regalan las cosas más bacanes y a mi cosas más simples”, a lo que mi padre respondió “ es que hijita esos son juguetes de hombres po, a usted que es niñita le regalamos ropa y la cámara para que se saque fotos, y si quiere después te compras algún juego de baile o no se para que puedas usar la consola” con lo que termino la discusión y seguimos celebrando, Sin embargo me fui dando cuenta de que este hecho se repetía desde que éramos niños, con mi hermana recibiendo ropa o juguetes “típicos” de niña como el juego de cocina o la Barbie, mientras que a nosotros nos regalaban juguetes más sofisticados.
Con lo anterior podemos tomar en cuenta como al hombre se le privilegia ante la mujer a la hora de escoger sus regalos, dándole a este algo mucho más caro y “complejo” mientras que se asume que la niña será feliz sacándose fotos y teniendo ropa, como se ellas no pudiesen optar a tener gustos “de hombre” como en este caso lo son los videojuegos, o en el caso de poder optar a este mundo que es típico de hombres, solo sería en la media de juegos “hechos para la niña” ya que los otros son casi exclusivos para el niño, lo que suele justificarse como “son muy violentos para una dama” o “es que son juegos de fútbol o de autos” ambas cosas relacionadas a la masculinidad.
Con lo anterior podemos pensar que en cuanto a regalos, el niño tiene un privilegio en lo que puede aspirar a recibir, mientras que la niña está limitada a recibir regalos “de mujer” como lo son las típicas cocinas o escobas de juguete, y ya en la adolescencia a regalos superficiales ligados a la cultura occidental de la mujer que busca resaltar estéticamente frente a las otras por lo que tiene que tener mucha ropa y poder sacarse muchas fotos. Mientras el hombre puede recibir desde ropa que típica mente se considera “algo simple para un hombre” hasta consolas de videojuegos que se encuentran en lo último en la tecnología actual en cuanto a entretenimiento se refiere.
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