8 de junio de 2015

División y desigualdad sexual/genérica del trabajo

Si se hace un análisis general de la experiencia “sexismo a diario” probablemente encontraremos variadas interpretaciones a lo que implica identificar en ciertas situaciones estos tipos de actitudes en las relaciones de las personas, aún así mi análisis considera cómo la división sexual del trabajo es una red extensa que reproduce tales discriminaciones de género y pone de manifiesto un problema que afecta primeramente a mujeres y luego a minorías sexuales y sus derechos. Esto, luego de identificar en dos experiencias previas que este tema se repite en la actividad social que revisamos asumiendo por ejemplo en un primer caso que las profesiones discriminan desde las oportunidades laborales luego de egresar y en segunda instancia con estudios de postgrado que limitarán cupos y aún más cuando se trate de ciertos gremios, estas oportunidades discriminarán a tales profesionales entre hombres y/o mujeres.
Uno de los principales mecanismos que reproducen actitudes sexistas en el mundo laboral tiene que ver con cierto grado de legitimación de las personas a la hora de discutir respecto a las oportunidades e ingreso de individuos al sistema laboral chileno, aunque advertimos que dicha legitimación así como una suerte de naturalización histórica de los roles de género inciden en un sistema educacional que desde su base aplica una desigualdad entre hombres que pueden ejercer profesiones con cierta tendencia que aquí llamaremos técnica, y por su parte la atribución del rol servicio del trabajo a las mujeres; sostengo esto cuando por ejemplo se identificó limitaciones de una estudiante de medicina con sus eventuales estudios de postgrado así como propiamente la especialización que ella quería al complicarse todas su decisiones por su condición de ser mujer y edad para tener hijos, así como sus deseos de contraer matrimonio, visión de una vida en familia que es <<más fácil>>, etc. Por otro lado, un estudio profundo de las relaciones laborales entre personas homosexuales, bisexuales y/o transexuales tuviera que indicar de qué manera existe una división en la esfera laboral que va más allá del sexo y que en realidad, implica una división genérica del trabajo donde se distribuyen ciertas áreas (como mencionamos) que deben tener  tales grupos en su poder y no otros; lo que finalmente produce un “patriarcado laboral” que se traduce perfectamente allí donde el origen socioeconómico de las personas determina sus posibilidades en el mercado laboral. La desigualdad de género en minorías sexuales y específicamente en la esfera laboral de este grupo, quizás no se traduce tan bien entre homosexuales hombres (pues ocultar tal condición en el gremio en que se desarrollen puede ser menos complicado que para la mujer, sin embargo se advierten implicancias en su estatus social) como por ejemplo entre transexuales que deben muchas veces integrarse a un ambiente laboral donde la sociabilidad es reducida al mismo grupo al que pertenecen o abiertamente a la unidad de tales grupos de minorías en ciertos espacios de sociabilidad; esto se sostiene haciendo una reflexión de la última experiencia donde se percibió discriminación y transfobia en espacio público además de tomar en cuenta el primer diálogo sobre desigualdad que consideró espacios de sociabilidad de homosexuales en Santiago y abrió la discusión justamente respecto de los espacios en los que se desarrollan e involucran las personas de tales grupos sociales y que muchas veces están invisibilizados en el mundo laboral o son parte de este mercado laboral que no se considera por ser parte de una vida bohemia o derechamente por caer en actos ilícitos como por ejemplo, la prostitución.

Con todo, consideramos que lo expuesto no resume en parte actitudes sexistas de las personas que se podrían ver a diario, así como específicamente la división sexual del trabajo aunque vemos que la educación superior como el sistema educacional completo y una cultura que despliega roles de género convencionales me ayudan de alguna manera a tratar de representar mi análisis respecto a la desigualdad que se produce cuando hablamos de la esfera laboral y con ello de las oportunidades de mujeres y minorías sexuales, así como la participación prominente de hombres en tal esfera que históricamente reproduce un sistema que no le da espacio a los grupos mencionados y más bien los reduce a legitimar tales espacios como los “correctos”  o “apropiados” si se quiere, en el cual deben desempeñarse. Ciertamente, una profundidad e intensificación de la experiencia de escribir blogs sobre sexismo se traduciría en un mayor conocimiento de las desigualdades de género en Chile, sosteniendo desde la división sexual del trabajo perspectivas como la expuesta, o por ejemplo la tradicional atribución del trabajo no remunerado (trabajo doméstico) como un rol atribuible sólo a la mujer, entre otras situaciones donde se reproducen o como se ha dicho, legitiman roles de género incluso más allá del mundo laboral.

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