8 de junio de 2015

Síntesis analítica de las publicaciones

Las diferentes experiencias sexistas plasmadas en los distintos blogs del ramo dan cuenta de una serie de reproducciones de ciertos patrones de comportamiento definidos por nociones pre-establecidas y reforzadas a través de procesos de socialización diferenciados para cada sujeto social.

En dos vivencias escritas se pudo observar el conflicto entre dos enfoques referidos a los roles  de género que a cada sujeto le corresponderían. Una primera instancia se reflejó la noche en que el autor de los blogs estaba en un local de Bellavista y salió a la vista la perspectiva que los amigos tenían respecto del uso de la ropa y la imagen como componentes propios de  un determinado género, estableciendo, de esta manera, la imagen del hombre heterosexual como un sujeto vetado de la misma preocupación en su imagen que se le permite a la mujer. De esta manera, si un hombre utiliza ciertos ropajes y ciertos colores, por un carácter visual, se le podría considerar homosexual o heterosexual según el criterio de las personas que lo juzguen.

Así mismo, en otra instancia, se vio cómo la imagen del hombre proveedor jugó un papel específico a la hora de pagar en un local de Providencia, en donde el mesero dio por hecho que el autor pagaría por sí mismo y por la pareja femenina que lo acompañaba, presentando así, una imagen pre-establecida del hombre como un sujeto que, de por sí, debe estar encargado de la financiación económica en la pareja.

Así es como, en el ámbito de los amigos, se pueden producir ciertas situaciones cargadas de un sexismo con caracteres tradicionalistas que son reproducidos por medios modernos de interacción, lo implica, más que las nuevas formas de interacción cara a cara, las nuevas formas de interacción a través de plataformas virtuales como Facebook, Twitter o Youtube. En este sentido, se puede decir que hay ciertos patrones socio-culturales de comportamiento que limitan ciertas formas de actuar dependiendo del sexo y del género en los cuales los sujetos sean clasificados por el resto de la sociedad (y por sí mismo), los cuales no sólo son reproducidos a través de la interacción directa de las personas, sino que, a través de, por ejemplo, publicaciones de posts en Facebook o Twitter, artículos online, noticias en la televisión y en canales de Youtube, se  entregan también mensajes que dan sentidos de pertenencia en las personas respecto de un género determinado, hecho que ayuda a reforzar los juicios y visiones tradicionalistas sobre los patrones de acción de los individuos en sociedad.


Ahora bien, la relevancia que puede tener la creación de los blogs para hablar de experiencias de género y compartirlas con otros compañeros pueden ser alta en tanto se ocupe ésta como una instancia de debate sobre cómo vivimos la noción de género en sociedad, y de qué manera se puede contribuir a un giro en lo que entendemos como el estudio de género, así como también se puede desarrollar un debate en función de las diferenciaciones de género en el plano de la clasificación de sujetos según diferencias sexuales o de opciones de vida y concepciones identitarias de sí mismos. Pero esto sólo puede considerarse una herramienta de aprendizaje relevante en tanto vaya acompañada de un programa de estudio que incentive el estudio de género desde una mirada pluralizada de éste. Así, las vivencias sexistas relacionadas con materias de homosexualidad (para hombres como mujeres), como también el sexismo en función de vivencias que transgreden los límites del género (como lo transgénero, por no nombrar más), se verían complementadas en el debate de estas mismas por una bibliografía acorde para abordar de manera profundizada dichas experiencias, no sólo desde el plano de la propia experiencia y opinión de los mismos integrantes del debate (o de la persona que vivió dicha experiencia), sino desde una postura teórica que instruya a los alumnos sobre el género más allá de la mera visión de éste como la diferencia tan estudiada entre hombres y mujeres. Es hora de que las visiones del género en los programas de estudio de las ciencias sociales sean expandidas y se adecúen a los cambios generacionales que la sociedad está viviendo. Aun así, la instancia de escribir entradas de blog con relatos sexistas es un buen comienzo para la apertura al debate y para el desarrollo de una postura analítica respecto de cómo, como sujetos sociales, experimentamos las diferencias de género y la imposición de roles que éstas nos significan.

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