Las diferentes experiencias sexistas
plasmadas en los distintos blogs del ramo dan cuenta de una serie de
reproducciones de ciertos patrones de comportamiento definidos por nociones
pre-establecidas y reforzadas a través de procesos de socialización
diferenciados para cada sujeto social.
En dos vivencias escritas se pudo
observar el conflicto entre dos enfoques referidos a los roles de género que a cada sujeto le
corresponderían. Una primera instancia se reflejó la noche en que el autor de
los blogs estaba en un local de Bellavista y salió a la vista la perspectiva
que los amigos tenían respecto del uso de la ropa y la imagen como componentes
propios de un determinado género,
estableciendo, de esta manera, la imagen del hombre heterosexual como un sujeto
vetado de la misma preocupación en su imagen que se le permite a la mujer. De
esta manera, si un hombre utiliza ciertos ropajes y ciertos colores, por un
carácter visual, se le podría considerar homosexual o heterosexual según el
criterio de las personas que lo juzguen.
Así mismo, en otra instancia, se
vio cómo la imagen del hombre proveedor jugó un papel específico a la hora de pagar
en un local de Providencia, en donde el mesero dio por hecho que el autor
pagaría por sí mismo y por la pareja femenina que lo acompañaba, presentando
así, una imagen pre-establecida del hombre como un sujeto que, de por sí, debe
estar encargado de la financiación económica en la pareja.
Así es como, en el ámbito de los
amigos, se pueden producir ciertas situaciones cargadas de un sexismo con
caracteres tradicionalistas que son reproducidos por medios modernos de
interacción, lo implica, más que las nuevas formas de interacción cara a cara,
las nuevas formas de interacción a través de plataformas virtuales como
Facebook, Twitter o Youtube. En este sentido, se puede decir que hay ciertos
patrones socio-culturales de comportamiento que limitan ciertas formas de
actuar dependiendo del sexo y del género en los cuales los sujetos sean
clasificados por el resto de la sociedad (y por sí mismo), los cuales no sólo
son reproducidos a través de la interacción directa de las personas, sino que,
a través de, por ejemplo, publicaciones de posts en Facebook o Twitter,
artículos online, noticias en la televisión y en canales de Youtube, se entregan también mensajes que dan sentidos de
pertenencia en las personas respecto de un género determinado, hecho que ayuda
a reforzar los juicios y visiones tradicionalistas sobre los patrones de acción
de los individuos en sociedad.
Ahora bien, la relevancia que
puede tener la creación de los blogs para hablar de experiencias de género y
compartirlas con otros compañeros pueden ser alta en tanto se ocupe ésta como
una instancia de debate sobre cómo vivimos la noción de género en sociedad, y
de qué manera se puede contribuir a un giro en lo que entendemos como el
estudio de género, así como también se puede desarrollar un debate en función
de las diferenciaciones de género en el plano de la clasificación de sujetos
según diferencias sexuales o de opciones de vida y concepciones identitarias de
sí mismos. Pero esto sólo puede considerarse una herramienta de aprendizaje
relevante en tanto vaya acompañada de un programa de estudio que incentive el
estudio de género desde una mirada pluralizada de éste. Así, las vivencias
sexistas relacionadas con materias de homosexualidad (para hombres como
mujeres), como también el sexismo en función de vivencias que transgreden los
límites del género (como lo transgénero, por no nombrar más), se verían
complementadas en el debate de estas mismas por una bibliografía acorde para
abordar de manera profundizada dichas experiencias, no sólo desde el plano de
la propia experiencia y opinión de los mismos integrantes del debate (o de la
persona que vivió dicha experiencia), sino desde una postura teórica que
instruya a los alumnos sobre el género más allá de la mera visión de éste como
la diferencia tan estudiada entre hombres y mujeres. Es hora de que las
visiones del género en los programas de estudio de las ciencias sociales sean
expandidas y se adecúen a los cambios generacionales que la sociedad está
viviendo. Aun así, la instancia de escribir entradas de blog con relatos
sexistas es un buen comienzo para la apertura al debate y para el desarrollo de
una postura analítica respecto de cómo, como sujetos sociales, experimentamos
las diferencias de género y la imposición de roles que éstas nos significan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario