Al hablar en clases sobre el blog y los roles de género, se me vino a la
mente un hecho ocurrido con mi papá a fines del año pasado. Estaba con mi
padre hablando sobre aceptar el cupo para la transferencia desde Bachillerato a
Sociología, esta era una de las pocas veces que yo ponía sobre la mesa mi vida
académica con él. Yo comencé la conversación al decirle “Viejo, decidí que mi transferencia
sería para Sociología, es la carrera que más me gustó”, mi papá, siempre
chapado a la antigua al escuchar mi decisión, me miró extrañado y con un poco
de tristeza en los ojos me respondió, “¿estás seguro?, que yo sepa los
sociólogos no ganan mucho, en realidad siempre pensé que decidirías por una
carrera más para hombre como Derecho o alguna ingeniería”. Debo admitir que no
esperaba esa respuesta de alguien, menos de él.
Seguí ayudándolo en unas reparaciones que estábamos haciendo en la casa,
luego de un largo silencio incómodo proseguí la conversación, “La verdad viejo,
es que me ha encantado la carrera y encuentro súper aburrido Derecho…”, se
quedó callado por varios segundos cuando comentó “hijo, piénsalo bien. Ten en
mente que más adelante vas a tener una familia que mantener, tu hijo, tu
señora, además lo que busca toda mujer es no trabajar.”, yo quedé bastante
estupefacto de su visión, dado que mi mamá toda su vida ha trabajado en lo que
le gusta, por otro lado está mi cuñada que de igual forma ejerce con agrado, es
por eso que decidí sacar de ejemplo a ellas dos. Por un momento pensé que la
conversación había finalizado, a lo que él agregó “bueno, tu hermano tuvo suerte
al encontrar a Nayer (mi cuñada, la cual es ingeniera), pero eso no significa
necesariamente que a ti te pasará lo mismo, es la mínima cantidad de mujeres a
las que le gusta trabajar”. Decidí mantenerme al margen y seguir con los que estábamos
haciendo, antes de entrar en una posible discusión.
Max Power.
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