23 de marzo de 2016

¿ rudeza o femineidad ?



Cuando era pequeña decidí comenzar a formar parte de un grupo scout que activaba cerca de mi casa junto a un par de amigas. Poco a poco comencé a integrarme a este grupo de personas un tanto extrañas para mí, hasta que  finalmente decidí quedarme.
Al transcurrir mi permanencia en el grupo, todo mi entorno social me comenzó a preguntar cuáles eran las razones para que continuara asistiendo a las actividades que realizaban los scouts. Yo les daba mis razones, y les contaba las distintas cosas que aprendía en él, como nudos, amarres, armar una carpa, etc.
Muchas personas, en especial mis abuelos, me miraban con sorpresa y me preguntaban si realmente realizaba lo que les contaba, puesto que ese tipo de actividades “son muy difíciles” para una mujer. Al preguntarles las razones de sus palabras, me planteaban que algunas actividades requerían mucho esfuerzo físico, al que las mujeres no estábamos acostumbradas  ni preparadas para ello y que además ese tipo de actividades no eran de interés para nosotras.
Sus respuestas me sorprendieron muchísimo, y desde entonces  comencé a cuestionarme por algún tiempo si debía continuar mi participación en este grupo ya que podrían estar en lo correcto ellos, y yo eventualmente errada en la elección de mis gustos.
Finalmente tome la determinación de continuar mi participación en el grupo scout, y descubrir por mí misma si todas las críticas que recibía constantemente se basaban en hechos objetivos o en un estereotipo.

Con el paso del tiempo, pude darme cuenta que todo aquello que me plantearon en reiteradas oportunidades mi abuelos no era más una reproducción del discurso tradicional chileno, en donde la mujer si puede hacerse participe de un nuevo espacio social solo si su participación dentro este nuevo espacio esta normado y responde al rol tradicional de la mujer 

Nicole.

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