Con 18 años cumplidos y la
enseñanza media completada decidí cumplir uno de mis anhelos más deseados
dejarme crecer el pelo. Desde que tenía corta edad siempre admire el pelo largo
y siempre lo quise llevar así, pero por distintas razones ya sea por la institución
del colegio como también por imposición de mis padres nunca pude cumplir este deseo.
Ya con mi mayoría de edad me sentía autónomo sobre mis decisiones personales y
por ende procedí a llevar a cabo mi cometido.
A medida que pasaba el tiempo comencé
a notar burlas por parte de mi padre por el excesivo cuidado que tenía con mi
pelo incluso muchas veces mientras me aplicaba productos para el pelo me decía “ya
se está arreglando mi niña “, por mi parte no me molestaba, tampoco me daba el
tiempo de explicarle mi decisión pues conozco su personalidad y su tipo de humor.
únicamente lo tomaba como una broma de confianza, pero de cierta forma me sentía
avergonzado como si estuviera realizando algo incorrecto, pero este sentimiento
me guiaba a continuar con mi decisión.
Cuando mi cabello alcanzo el
largo que deseaba muchas personas empezaron a cuestionar mi apariencia, recibí
bastantes burlas por parte de amigos, pero en especial familiares hombres.
Estos últimos sin duda en su momento fueron bastante duros con sus comentarios.
En un principio intente dejar pasar comentarios como “el maricon de la familia “,
“te hiciste mina”, “hombre moderno” “a las minas les gustan los hombres no hombres
que parecen minas” etc. Con el pasar del tiempo note que en verdad me afectaban
estos dichos no por el hecho de que fueran sexistas sino por el hecho de que me
molestaba que opinaran de algo que no les incumbía en absoluto y también por el
hecho de que ese tipo de actitud de una manera u otra estaba siendo inculcada los
miembros más jóvenes de la familia quienes muchas veces me preguntaron porque
usaba el pelo largo como niña.
Me resultaba desagradable tener que compartir
con gente que no respeta mi libertad propia, incluso más de una vez pensé en
alejarme de las reuniones familiares para evitarme malos ratos. Por otra parte,
dentro de mis reflexiones me asombro de igual manera que ninguna de las
integrantes femeninas de la familia, ninguna amiga o mi propia madre
cuestionaran mi genero por el hecho de que me dejara crecer el cabello, es más esta
actitud me llevo a fijarme en la actitud que tenemos los hombres en específico
de atacar conductas que a la interpretación no parecen ser las de un hombre ,
me di cuenta de que situaciones como las que me afectaban a mi muchas veces las
había reproducido tanto con hombres y mujeres . Lo que me llevo a la conclusión
que debía enmendar este tipo de actitud en el futuro.
En cuanto a la relación con mi
familia manifesté mi desagrado en una ocasión lo que se tradujo en el cese de
las hostilidades hacia mi persona.
Meursault....
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