El fin de semana pasado, mi familia como es de costumbre almorzó reunida en la casa de mi abuelo. Fue una comida normal, en donde la Juana y la Claudia se dedicaron a hacer el almuerzo ya casi como un ritual de todos los domingos en donde empiezan de muy temprano su labor partiendo en la adquisición de los ingredientes en la típica visita dominical a la feria para luego pasar casi toda la mañana preparando un almuerzo para 15 personas, todo fue normal para mí hasta el momento de la sobremesa en donde sucedió un hecho que me llamó profundamente la atención, al momento de asignar quién debía lavar la loza, se ofrecieron la misma Juana y Claudia, las cuales ya habían oficiado de cocineras. Me pareció raro que ningún hombre se ofreciera a lavar la loza ya que es una tarea del hogar como cualquier otra, más aún en un momento donde todos compartimos por igual y se alza la figura simbólica de una familia, más específicamente el almuerzo dominical, algo casi ritual para la mayoría de las familias.
Posterior a ese momento, fue Juana la que lavó la loza sin ningún reproche ni mala cara, luego de lavarla les hice saber mi duda sobre por qué sólo las mujeres tienen que lavar la loza y más específicamente las cocineras que habían estado todo lo que llevábamos de día preparando el almuerzo. Si bien entendía que obedecían en parte a una "Ética profesional" en donde se dice que los mismos chef de cada cocina son los que deben lavar su loza, lo encontré totalmente irrisorio, ya que la división de las labores quedaban obsoletas. Ellos me fundamentaron que esto se debe a que las mujeres pasan el mayor tiempo en la cocina por lo que ellas se encargan de las tareas de la cocina, esto me pareció totalmente egoísta y sexista ya que demostraban una limitación en los espacios de trabajo en las mujeres, ligándolas casi automáticamente a la cocina y las labores que conlleva.
Les aclaré mi malestar en la situación y aconsejé que si son ellas las que preparan la comida, como mínimo alguien externo a esa labor debería lavar la loza en forma de reconocimiento y/o agradecimiento a la labor realizada por la Juana y la Claudia.
Posterior a ese momento, fue Juana la que lavó la loza sin ningún reproche ni mala cara, luego de lavarla les hice saber mi duda sobre por qué sólo las mujeres tienen que lavar la loza y más específicamente las cocineras que habían estado todo lo que llevábamos de día preparando el almuerzo. Si bien entendía que obedecían en parte a una "Ética profesional" en donde se dice que los mismos chef de cada cocina son los que deben lavar su loza, lo encontré totalmente irrisorio, ya que la división de las labores quedaban obsoletas. Ellos me fundamentaron que esto se debe a que las mujeres pasan el mayor tiempo en la cocina por lo que ellas se encargan de las tareas de la cocina, esto me pareció totalmente egoísta y sexista ya que demostraban una limitación en los espacios de trabajo en las mujeres, ligándolas casi automáticamente a la cocina y las labores que conlleva.
Les aclaré mi malestar en la situación y aconsejé que si son ellas las que preparan la comida, como mínimo alguien externo a esa labor debería lavar la loza en forma de reconocimiento y/o agradecimiento a la labor realizada por la Juana y la Claudia.
El Mostaza
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