18 de mayo de 2016

Desayuno Familiar


      Era la mañana del día sábado y estábamos listos para desayunar, mi hermana puso la mesa y todos nos sentamos a comer. La televisión estaba encendida por lo que al principio nadie hablaba, solo nos dedicábamos a ver una película antigua ambientada en los años 80´, hasta que mi mamá hizo un comentario acerca del vestuario que utilizaban en esa época y como hoy se estaba volviendo a ocupar.

Luego empezamos a opinar sobre cómo se vestían las personas hoy en día, mi hermana señalo que había ropa para todos los gustos y nos reímos al recordar cuando utilizábamos calcetines con dedos para el invierno. Mi papá nos comentó como se vestía antiguamente, nos dijo que su vestuario para ir de fiesta consistía en una chaqueta de cuero y unos jeans desgastados, con eso él decía que era la sensación del lugar.

En general mis padres se alegraban de la sociedad actual, decían que antiguamente todos utilizaban casi lo mismo y ahora era distinto, opinaban que ahora la sociedad era mucho más tolerante, por lo que se aceptan distintos estilos. Sin embargo, mi hermana no estuvo de acuerdo con esto, ella comento que la semana pasada a uno de sus compañeros del salón lo molestaron por llevar una camisa de color fucsia, dijo que lo trataron de niñita y de maricón, mientras todos se reían. Nos dijo que incluso el chico que era molestado se rió,  pero cuando volvieron de almorzar, su compañero ya no tenía puesta la camisa de color fucsia, lo que la sorprendió.

Mi hermana reflexionando confesó que lamentaba haberse reído, ya que lo tomo como un juego al igual que sus compañeros, pero se dio cuenta que no midió lo mal que podría haberse sentido el chico en ese momento. Mis padres asintieron y admitieron que muchas veces hacíamos daño sin querer, por no pensar antes de actuar y empezamos a contar más anécdotas con respecto al tema.

Creo que en general ese desayuno nos sirvió como familia, para darnos cuenta que la sociedad no es tan tolerante como creemos y que aún se siguen propagando inconscientemente estos patrones de género.

Mi hermana tiene 16 años, por lo que me sorprendió que a estas alturas, los jóvenes sigan reproduciendo estas conductas discriminatorias, que solo generan patrones que avalan y naturalizan la desigualdad de género en la sociedad. Este caso, demuestra que por no usar un color determinado, un vestuario específico o incluso por actuar de una manera que no encaja con nuestro supuesto rol de generó, somos juzgados por nuestros pares de tal forma, que llegamos a poner en duda lo que somos y lo que queremos ser.


Octubre.

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