19 de mayo de 2016

¿Los hombres no nos enojamos cierto?



Las relaciones con mi familia por parte de Padre siempre han sido un poco tensas principalmente porque siento a veces que buscan tratar de menoscabarme o incomodarme por mi actitud indiferente y templada.
En una conversación típica para un 18 de septiembre de más o menos cuatro años atrás año 2012. Los “Hombres" no encontrabamos reunidos junto a la parrilla conversando de banalidades y cosas cotidianas sin sentido alguno.  De pronto la conversación cambio y el tema en cuestión que se comenzó a tratar tenía que ver con que dentro de nuestra familia no existía ninguna persona con antecedentes graves penales o con delitos menores que involucraran problemas legales con la autoridad. Para los presentes era un orgullo que ninguno de los integrantes del núcleo familiar estuviera involucrado en actos deshonestos o de naturaleza delictual, sino que más bien todos se encontraban destacable que a pesar de los problemas y la dificultad que significa hoy en día criar a los hijos, de cierta forma todos los presentes habían logrado llevar de la manera más honrada la vida de ellos y la de su familia.
 De pronto el tema cambio drásticamente. Alguien anuncia lo siguiente “También esta familia es muy normal no hay ningún homosexual dentro de la familia”, A lo que un familiar en tono burlesco me abraza fuertemente y exclama “como que no te olvides de este que acaso no te hay fijado que este weon nunca trae ninguna mina para las juntas familiares” la broma causo bastante gracia entre los presentes sin duda. La broma en si no se detuvo, el chiste dio pie para que otras personas comentaran aspectos como el largo del pelo, el uso de un aro en la oreja izquierda y se incluyó cualquier rasgo que parecía no cumplir con los estándares de masculinidad que para ellos no se cumplían en mi persona.
 El contenido de la broma me pareció de lo menos inocente posible por lo que mi enojo fue inmediato. Principalmente porque me sentí ofendido por una actitud agresiva desmedida hacia mi persona y por otro lado me sentí que se cuestionaba mi sexualidad de manera injusta y arbitrariamente. Por otra parte, esto me llevo a pensar en el significado que se le atribuye a las actitudes o acciones con respecto a la sexualidad. ¿No estar comprometido acaso me convertía en menos hombre o en un motivo de burla? O simplemente no me hacía parte de lo que se concibe como ser un hombre el ir acompañado a una simple reunión familiar. El hecho de estar siempre sometido a la opinión de los demás hombres lleva a actuar de manera preventiva ante ciertas situaciones y existen cosas de las que uno prefiere no hablar frente a personas sin criterio. Por esta razón me aparté de la conversación y me senté a la mesa para compartir con el resto de la familia. Al poco tiempo mi agresor se acercó de manera natural a preguntarme si su comentario me había molestado, pero como era de esperarse de mi le contesté que no. A lo que el añadió “a menos mal porque ¿Los hombres no nos enojamos cierto? a lo que yo añadí simplemente un “sí, claro”.

By Meursault

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