Mi madre es una mujer relativamente joven, aunque más
joven es su “espíritu”. Desde pequeña siempre le gustó bailar, realizar
actividades deportivas, especialmente el atletismo y conversar con sus muchas amistades. Mi padre es un
hombre conversador, que le disgusta bailar o salir a algún lugar por el contrario
de mi madre. Así que mi madre, nativa de una provincia en los alrededores de
Santiago, siempre iba a su pueblo a bailar o a “juntas” con sus amigas y
amigos, a mí por supuesto me llevaba con ella, me dejaba en la casa de mi
abuela y salía en la noche, yo desde que tengo recuerdos, siempre le discutí
que eso no lo debe hacer una mujer casada, ella nunca me respondió. Existían un
montón de actitudes además de las anteriores que me disgustaban de ella, por
ejemplo su ropa apretada, su modo de hablar y de expresarse, su constante “a mi
vista” coqueteo con los hombres que se podía interpretar para otras
intenciones.
Siempre que andábamos por la calle la piropeaban y yo con
tan sólo 5 años o más, miraba a estos hombres con desprecio y más de
Una vez les gritaba cosas que actualmente no recuerdo. Mi
madre me descolocaba constantemente al reírse de tales actitudes de esos “machotes”,
creo que le encantaba que como reafirmación de su belleza los hombres la
piropearan. En alguna oportunidad conversé al respecto de esto con mi abuelo
paterno, quién me dijo que era normal que mi madre se sintiera alagada por
esto, que era una mujer aún joven y que si eso la hacía sentir bien yo la debía
apoyar
Yo soy una mujer que aún no logra desnaturalizar
conductas machistas, para mí el acoso callejero es una ofensa contra la mujer,
cuando a mí me ha sucedido me pasa que me he sentido sucia y cubierta por los
ojos de hombres que te ven como un objeto o como una manera de demostrar que
tan hombres son frente a otros y, el hecho de que mi progenitora lo vea como
algo “positivo” no me cabe en la cabeza, aunque supongo que hay mujeres que se
sienten de la igual manera y que no por eso están reproduciendo conductas
machistas.
Cabe aclarar que mi madre no toma, no fuma, y que en las
fiestas a las que va sólo gusta de bailar y conversar, de no achacarse en una
habitación como lo hace mi padre, pero que yo misma a lo largo de mi vida he
visto como una actitud machista de mi propia parte, sintiendo que es
antinatural que una mujer, esposa, madre de dos hijos opere con tal comportamiento.
Como si existiese un comportamiento “natural” predestinado para hombres y otro
para mujeres.
-Olimpia de Gouges
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