Entre los blogs que he hecho se han tocado temas como de la visión
hacia las mujeres como sexo débil en el primero donde narraba una situación en
que los guardias pedían que ayudaran a “las señoritas” a entrar al metro en un
contexto de euforia y desesperación, en la que estos guardias se veían en la
necesidad y casi obligación de protegernos. Para el segundo blog me basé
principalmente en los roles de género en la vida privada, ya que expuse la situación
que se vivía en la casa de mi abuela con la llegada de mi primo, en que ella lo
atendía todo el día y luego con la llegada de la hermana de mi primo, ésta pasó
a ocupar el rol que tenía mi abuela; cocinarle, hacerle el aseo y en fin, todos
los quehaceres del hogar. Finalmente para el último blog, en el que hablaba
sobre el uso de la palabra femicidio, una palabra especial para determinar
homicidios pasionales hacia una mujer y la inexistencia de una palabra en específico
para nombrar un homicidio pasional hacia un hombre, toqué el tema de la
invisibilización de las diferencias de género.
En esta instancia, me enfocaré principalmente en el aspecto
de la reproducción de los roles de género en la vida privada, ya que considero
que es en este contexto donde éstas costumbres se reproducen primeramente en un
núcleo privado y concreto, para finalmente expandirse a los distintos ámbitos de
la vida social.
Por una parte, existe el machismo por parte de los hombres,
quienes se consideran a ellos mismos casi incapaces –o quizás ni siquiera
existe el planteamiento- de realizar labores del hogar tales como hacer el
aseo, lavar los platos, hacer las camas, etc. y solo se encargan de ir a
trabajar para llevar la plata a la casa. Por otra parte, encontramos el
machismo que se encuentra enraizado en las mujeres, ellas consideran –muchas veces
inconscientemente- que su ocupación como sexo femenino sería hacer las labores domésticas
y dedicarse a la crianza de los niños y que el hombre de la casa no debe preocuparse
de ello, donde posteriormente en la mayoría de los casos los hijos perpetúan aquellos
roles que supuestamente debiera cumplir cada integrante de la familia.
Lo preocupante de la segunda existencia del machismo –el machismo
en las mujeres- es que terminan siendo estas mismas las que siguen
reproduciendo su discriminación en el núcleo familiar y en la vida tanto privada
como pública; al auto asignarse la labor de criar a sus hijos de tal manera que
finalmente ellos de seguro crearán una costumbre machista al no estar
acostumbrados a hacer cosas “de mujeres”, y tambien de inculcar en las mujeres la costumbre de realizar las labores del hogar, reproduciendo aquellas mismas
costumbres en su propia futura familia y también llevándolas hacia un aspecto más
público, en el sentido de conductas en sociedad de tipo machistas.
Esto podría llegar a ser casi peligroso, ya que al ser
comportamientos de alguna manera inconscientes y tan arraigados en el actuar de
los individuos, que llegan a guiar de alguna manera el modo en que estos se
comportan, es cuantiosamente difícil erradicarlos; como contaba en mi blog,
para mi prima era algo natural e incuestionable hacerle la cama a su hermano,
ordenarle el baño y lavarle la ropa ya que ella había sido criada toda su vida
de tal manera , “estaba acostumbrada a hacerlo” –como me respondía ella misma
cuando le preguntaba por qué lo hacía- y a la vez para mi primo no era preocupación
dejar desordenada su pieza ni tener la ropa sucia porque sabía que alguien en algún
minuto iba a arreglar esa situación por él y que él no tendría que preocuparse
de ello. Entonces queda en evidencia que esto de los roles de género no es un
tema que alguien pueda calificar como anticuado o que está presente quizás solo
en nuestros abuelos o hasta padres, sino que es algo que claramente se va
heredando hasta las generaciones de hoy en día, al mismo tiempo que traspasa
las barreras del núcleo familiar para arraigarse en comportamientos y modos de
actuar en el inconsciente social.
El ejercicio de realizar estos blogs fue personalmente de
suma ayuda ya que provocó que estuviera constantemente atenta a distintas
formas de reproducción de diferencias sexistas en la vida cotidiana hacia ambos
sexos que debido a la costumbre muchas veces pasamos por alto. Me llama la atención
que suele tocarse este tema únicamente como sobre discriminación hacia la
mujer, sin embargo pude darme cuenta con esta actividad que en distintos
aspectos también hay muchas diferencias que afectan al sexo masculino y
expectativas sobre supuestos comportamientos esperados que se tienen sobre
ellos. A pesar de esto, considero que si bien se ha avanzado históricamente en
cuanto a la igualdad de género, creo que el actual movimiento feminista insiste muchas veces en una discriminación positiva; realzar a la mujer por sobre el hombre, de
alguna manera discriminando al mismo tiempo a los hombres y finalmente reproduciendo
a la misma vez una desigualdad de género.
GALAXIA
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