15 de junio de 2016

roles en la vida privada

Entre los blogs que he hecho se han tocado temas como de la visión hacia las mujeres como sexo débil en el primero donde narraba una situación en que los guardias pedían que ayudaran a “las señoritas” a entrar al metro en un contexto de euforia y desesperación, en la que estos guardias se veían en la necesidad y casi obligación de protegernos. Para el segundo blog me basé principalmente en los roles de género en la vida privada, ya que expuse la situación que se vivía en la casa de mi abuela con la llegada de mi primo, en que ella lo atendía todo el día y luego con la llegada de la hermana de mi primo, ésta pasó a ocupar el rol que tenía mi abuela; cocinarle, hacerle el aseo y en fin, todos los quehaceres del hogar. Finalmente para el último blog, en el que hablaba sobre el uso de la palabra femicidio,  una palabra especial para determinar homicidios pasionales hacia una mujer y la inexistencia de una palabra en específico para nombrar un homicidio pasional hacia un hombre, toqué el tema de la invisibilización de las diferencias de género.

En esta instancia, me enfocaré principalmente en el aspecto de la reproducción de los roles de género en la vida privada, ya que considero que es en este contexto donde éstas costumbres se reproducen primeramente en un núcleo privado y concreto, para finalmente expandirse a los distintos ámbitos de la vida social.

Por una parte, existe el machismo por parte de los hombres, quienes se consideran a ellos mismos casi incapaces –o quizás ni siquiera existe el planteamiento- de realizar labores del hogar tales como hacer el aseo, lavar los platos, hacer las camas, etc. y solo se encargan de ir a trabajar para llevar la plata a la casa. Por otra parte, encontramos el machismo que se encuentra enraizado en las mujeres, ellas consideran –muchas veces inconscientemente- que su ocupación como sexo femenino sería hacer las labores domésticas y dedicarse a la crianza de los niños y que el hombre de la casa no debe preocuparse de ello, donde posteriormente en la mayoría de los casos los hijos perpetúan aquellos roles que supuestamente debiera cumplir cada integrante de la familia.

Lo preocupante de la segunda existencia del machismo –el machismo en las mujeres- es que terminan siendo estas mismas las que siguen reproduciendo su discriminación en el núcleo familiar y en la vida tanto privada como pública; al auto asignarse la labor de criar a sus hijos de tal manera que finalmente ellos de seguro crearán una costumbre machista al no estar acostumbrados a hacer cosas “de mujeres”, y tambien de inculcar en las mujeres la costumbre de realizar las labores del hogar, reproduciendo aquellas mismas costumbres en su propia futura familia y también llevándolas hacia un aspecto más público, en el sentido de conductas en sociedad de tipo machistas.

Esto podría llegar a ser casi peligroso, ya que al ser comportamientos de alguna manera inconscientes y tan arraigados en el actuar de los individuos, que llegan a guiar de alguna manera el modo en que estos se comportan, es cuantiosamente difícil erradicarlos; como contaba en mi blog, para mi prima era algo natural e incuestionable hacerle la cama a su hermano, ordenarle el baño y lavarle la ropa ya que ella había sido criada toda su vida de tal manera , “estaba acostumbrada a hacerlo” –como me respondía ella misma cuando le preguntaba por qué lo hacía- y a la vez para mi primo no era preocupación dejar desordenada su pieza ni tener la ropa sucia porque sabía que alguien en algún minuto iba a arreglar esa situación por él y que él no tendría que preocuparse de ello. Entonces queda en evidencia que esto de los roles de género no es un tema que alguien pueda calificar como anticuado o que está presente quizás solo en nuestros abuelos o hasta padres, sino que es algo que claramente se va heredando hasta las generaciones de hoy en día, al mismo tiempo que traspasa las barreras del núcleo familiar para arraigarse en comportamientos y modos de actuar en el inconsciente social.


El ejercicio de realizar estos blogs fue personalmente de suma ayuda ya que provocó que estuviera constantemente atenta a distintas formas de reproducción de diferencias sexistas en la vida cotidiana hacia ambos sexos que debido a la costumbre muchas veces pasamos por alto. Me llama la atención que suele tocarse este tema únicamente como sobre discriminación hacia la mujer, sin embargo pude darme cuenta con esta actividad que en distintos aspectos también hay muchas diferencias que afectan al sexo masculino y expectativas sobre supuestos comportamientos esperados que se tienen sobre ellos. A pesar de esto, considero que si bien se ha avanzado históricamente en cuanto a la igualdad de género, creo que el actual movimiento feminista insiste muchas veces en una discriminación positiva; realzar a la mujer por sobre el hombre, de alguna manera discriminando al mismo tiempo a los hombres y finalmente reproduciendo a la misma vez una desigualdad de género.


GALAXIA

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